Autor:

I. Investigador racionalmente apasionado de nuestro mundo antiguo, Miguel León-Portilla nos pone al tanto lucidamente con su magnífico libro Visión de los vencidos, editado en 1959, con innumerables reediciones aumentadas con el caudal de sus conocimientos históricos. Es, asimismo, autor de: Quince poetas del mundo náhuatl que junto con otros más, han traducido de los idiomas indígenas hablados en territorio mexicano; siendo estos poemas en particular del habla y escritura náhuatl: “verdaderos maestros de la palabra, se hicieron acreedores al título de tlamatini: el que sabe algo, el que medita y discurre sobre los antiguos enigmas del hombre en la tierra, el más allá y la divinidad… pensadores de Anáhuac, engarzando palabras verdaderas, forjando frases con ritmo, comunicaron también su mensaje”, nos dice León-Portilla en su introducción a la presentación de Nezahualcóyotl, quizá el más grande de ese entonces, además de gobernante supremo de Texcoco y consejero de Tenochtitlan. Es una edición bilingüe: su original náhuatl y la versión castellana.

II. Son versos de los poetas de la regiones Texcocana, Tenochtitlan, Tlaxcalteca y de Chalco. El libro tiene, pues, índice de nombres y temas, índice de ilustraciones y su amplísima bibliografía, un prólogo e introducción y su contenido general. Los 15 poetas de este volumen, que en la primera edición eran 13, son la literatura antigua donde hay constancia de todos los temas que estremecen los sentimientos del versificador reflexionando en cada asunto; el amor, la muerte, la guerra, la paz… que ocupaban a esos pueblos-tribus para cantarles poéticamente. Es necesario, indispensable, la lectura de la introducción general y la dedicada a cada uno de los poetas. Pero, sobre todo, darse a la lectura de sus poemas: el de la mujer pública de Tlaltecatzin: “La alegradora/con su cuerpo de placer/vende su cuerpo/Se yergue, hace meneos, dizque sabe ataviarse/por todas partes seduce”. Ya cité a Nezahualcóyotl y ahora sus versos: “todos habremos de irnos/todos habremos de morir en la tierra/como pintura/nos iremos borrando/como una flor/nos iremos secando… /meditadlo, señores/águilas y tigres/aunque fuerais de jade/aunque fuerais de oro/también allá iréis”.

III. Está el poeta Cuacuahtzin, el cantor de la amistad traicionada. Nezahualpilli: “Ensangrentado va mi príncipe/amarillo señor nuestro de los cuextecas/el ataviado con faldellín color de zapote”. Y así van desfilando, con su ofrenda poética: Nezahualpilli, Cacamatzin, Tochihuitzin, Axayácatl, poeta y señor de Tenochtitlán: “Ciertamente ahora hay cansancio/ahora ciertamente hay vejez… /me acuerdo de mis viejos amigos”. Y nos restan ocho, todos con su poesía conmovedora en el canto de sus grandezas, sus tragedias, sus luchas: “Aquí en la tierra es la región del momento fugaz”. La lectura de este trabajo de León Portilla nos conduce al modo de pensar, querer y sentir del mundo náhuatl, por medio de sus poetas que, además, tuvieron otra actividad, pero dejando un testimonio vibrante ante el orto y ocaso de su mundo cuando el choque hispánico. Entre esos poetas está: Chichicuepon de Chalco, quien dedica su vida a ser el litigante de la liberación de Chalco del dominio de los aztecas, para la devolución de sus tierras. Así, pues, en este maravilloso libro de los 15 poetas, encuentran los lectores “vislumbrar el valor y posible significación universal de su legado… ciento cincuenta años antes de la llegada de los españoles”, cita que cierro con estos versos de entonces: “Dulce, sabrosa mujer/preciosa flor de maíz tostado”.

Ficha bibliográfica:

Autores:     Quince poetas del mundo náhuatl, por Miguel León-Portilla

Título:        Quince poetas del mundo náhuatl

Editorial:    Diana, 2015

Álvaro Cepeda Neri

[MISCELÁNEO] [EX LIBRIS]