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En el gobierno de López Obrador, la CIA continúa con sus operaciones encubiertas y clandestinas en México –recabando información sensible y haciendo espionaje– para preservar los intereses de Estados Unidos, aseguran expertos en inteligencia y seguridad nacional.

El gobierno de la llamada “cuarta transformación” apenas afina sus estrategias de seguridad –con la creación de la Guardia Nacional– y de inteligencia –con el Centro Nacional de Inteligencia–, pero la Agencia Central de Inteligencia (CIA) mantiene sus operaciones clandestinas en territorio mexicano para darle continuidad a la agenda de riesgos y amenazas a la seguridad de Estados Unidos y proteger sus intereses, consideran expertos.

Desde su fundación, en 1950, la Agencia ha operado en México con diferentes “argumentos”. Ahora, con el pretexto del combate a grupos terroristas que pudieran ingresar por la frontera común, recaba información sensible mediante agentes encubiertos, refieren especialistas consultados.

“La CIA va a seguir trabajando desde aquí y desde allá con su estrategia de tener la información más importante y relevante lo más rápido posible, que necesita el gobierno de Estados Unidos para la toma de decisiones”, advierte en entrevista con Contralínea Mohamed Badine El Yattioui, doctor en ciencias políticas y relaciones internacionales por la Universidad Lyon III de Francia.

El profesor visitante del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla señala que el problema del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es que carece de una estrategia clara de lo que quiere hacer en materia de inteligencia y “no puede prohibir a los demás hacer otras cosas”, sin advertir que a “corto plazo Donald Trump tiene una estrategia muy clara que no conviene a México”.

Y agrega que “el presidente no es muy claro respecto a lo que quiere hacer a nivel bilateral en cooperación real en materia de seguridad, que lleva varias décadas y que es muy difícil que funcione bien sin que se comparta información, capacitación en inteligencia y seguridad nacional”.

Por su parte, Yadira Gálvez Salvador, doctora en ciencias políticas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que no hay certidumbre sobre el futuro del sistema de inteligencia de López Obrador y de cómo van a operar con las agencias internacionales (como las estadunidenses CIA, Oficina Federal de Investigaciones y Agencia Antidrogas), cuyos objetivos y metas sí están bien definidos.

La académica dice a Contralínea que “la relación con Estados Unidos se ha basado mucho en la confianza interpersonal no sólo de las agencias de inteligencia, sino de todos los organismos de seguridad, en general, desde que inició la Iniciativa Mérida y se profundizó la cooperación entre los cuerpos seguridad de ambas naciones”.

Para Gálvez Salvador, actualmente hay poca información de lo que está pensando en el gobierno de López Obrador respecto a la relación en general con Estados Unidos. “Hay una parte que trabaja en la colaboración para atender el tráfico ilícito de organizaciones criminales, pero no hay claridad de hasta dónde llegan los alcances de esa relación, hay mucha incertidumbre”.

En contrapartida, Gerardo Sánchez de Lara, maestro en políticas públicas comparadas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), asegura en entrevista que es muy intensa la relación del gobierno mexicano con las agencias de inteligencia de Estados Unidos en materia de inteligencia y seguridad nacional.

“Todos los Estados hacen espionaje y más allá de que el Cisen [Centro de Investigación y Seguridad Nacional] era responsable de evitar que se hiciera espionaje, estaba dedicado más al contraespionaje, lo interesante es que la cooperación entre las 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos con México, es sumamente fluido.”

El experto en seguridad indica que, con el cambio de gobierno en México, “a pesar de que hubo un cambio de geometría política de centro derecha a izquierda, la cooperación se mantiene al más alto nivel. Todas las agencias de Estados Unidos en México tienen muy buena comunicación, muy buen diálogo, muy respetuoso, con las agencias mexicanas”.

En el tema de inteligencia, la doctora Gálvez Salvador observa que, a la fecha, no se sabe cómo van a trabajar conjuntamente el Centro Nacional de Inteligencia (antes Cisen) con las áreas de inteligencia militar de las secretarías de la Defensa Nacional y de la Marina Armada de México.

La académica de la UNAM detalla que “hay un pendiente desde el periodo de [Viente] Fox a la fecha porque todas las estructuras quedaron prácticamente intocadas y el régimen priísta utilizó al Cisen, se sobrepuso la inteligencia civil a la inteligencia militar, por lo que poco se sabe de qué están haciendo los aparatos de seguridad e inteligencia nacional que acompañan la lucha contra la delincuencia organizada”.

Las operaciones de la CIA

De acuerdo con el Manual de Análisis de la Dirección de Inteligencia de la CIA –extracto del documento Notas sobre herramientas analíticas, elaborado por la Agencia estadunidense entre 1995 y 1998–, ésta es responsable de proveer de información valiosa al presidente de Estados Unidos y a políticos cuyo principal interés se centra en amenazas y oportunidades a largo plazo, y de peligros y objetivos de alto impacto.

El documento al que Contralínea tuvo acceso detalla como valores que deben seguir los analistas y personal de campo de la CIA “amenazas a los intereses de Estados Unidos, especialmente eventos inesperados que puedan requerir una reacción de este país”.

Y agrega que deben enfocarse en descubrir “los motivos, objetivos, fuerzas y vulnerabilidades de los adversarios, aliados y otros actores involucrados; las fuentes directas e indirectas de influencia sobre actores y eventos externos; las alternativas tácticas para avanzar en el logro de los objetivos estadunidenses”.

Para ello, los analistas de la CIA deben procesar información de inteligencia única, exclusiva y clasificada que circula entre un pequeño número de funcionarios claves, quienes “necesitan ayuda para comprender el contexto y carácter de la inteligencia recolectada en forma clandestina y por fuentes especiales”, en países considerados como riesgos por el gobierno estadunidense.

El manual señala que cuando Estados Unidos corre un alto riesgo y los posibles resultados alternativos están en un rango del 20 por ciento o más, las secciones de prospectiva de la CIA deben identificar los factores que podrían provocar sucesos inesperados, señales de cambio y acontecimientos que pudieran generar un cambio de dirección de los acontecimientos.

Aclara que en asuntos de seguridad nacional (por ejemplo, intenciones militares de adversarios), los analistas deben apoyar a los tomadores de decisiones en la planificación de contingencias, al contemplar factores que pueden tener influencia sobre eventos subsecuentes, valorar su importancia y relacionarlos en rango de resultados posibles.

En caso de circunstancias difíciles, el documento establece la formación de equipos de producción analítica, para manejo de crisis existente o en potencia; para negociaciones bilaterales, incluye supervisión de tácticas de adversarios, tablas de evaluaciones de costo-beneficio que contienen tácticas alternativas para lograr objetivos.

Los objetivos de CIA

Las informaciones, perspectivas y acciones de la CIA proveen consistentemente al gobierno de Estados Unidos información táctica y estratégica. Anticipan atentados y adelantan los objetivos de seguridad nacional del país vecino, recabando la inteligencia relevante, haciendo análisis objetivos de todas las fuentes; llevando a cabo acciones encubiertas efectivas  bajo la dirección del presidente, y salvaguardando los secretos que mantendrán a esa nación segura.

Entre sus retos clave están:

-Cerrar brechas de inteligencia con una mejor colección y análisis de cada  país, personalidades no gubernamentales y asuntos de suma importancia para el presidente y para el equipo principal de seguridad nacional.

-Cumplir con la misión global de dar a sus clientes la ventaja en la toma de decisión al confrontarse con un volumen y diversidad de asuntos globales sin precedente que afectan los intereses de Estados Unidos.

-Impulsar los avances tecnológicos para mejorar el rendimiento en todas las áreas de la misión (compilación, análisis, acción encubierta y contraterrorismo) al mismo tiempo que protejan la seguridad de su información, las operaciones y a los oficiales de la amenaza tecnológica.

– Mejorar las formas con las que atraen, forman y retienen el talento para maximizar el potencial de cada oficial para contribuir al logro de la misión.

-Mejorar la administración de los recursos de la Agencia durante un periodo de austeridad fiscal.

-Ser la primera línea de defensa de la nación. Cumplir aquello que otros no pueden e ir donde otros no pueden. Llevar a cabo la recolección de información que revela los planes, intenciones y capacidades de nuestros adversarios y provee la base para la decisión y acción; la producción de un análisis oportuno que provee una visión, una alerta y una oportunidad al presidente y los encargados de la toma de decisiones, de proteger y adelantarse a los intereses de Estados Unidos; y la conducción de acción cubierta bajo la dirección del presidente para evitar amenazas o lograr los objetivos de las políticas de Estados Unidos.

*Fuente: https://www.cia.gov/es

Inteligencia y Guardia Nacional

La falta de estrategia integral en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador coloca a México en una situación vulnerable, en un momento crucial por la creación de la Guardia Nacional. Y es que este contexto representa un riesgo y un reto histórico: el fracaso de la Guardia conduciría al caos social en puntos neurálgicos del país, considera el investigador Mohamed Badine El Yattioui.

Advierte que otro riesgo es que la Agencia Nacional de Inteligencia busca otra opción distinta al espionaje político que realizaba el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, pero sin saber cuál es la más importante para México en materia de inteligencia para la seguridad nacional.

El investigador de la Universidad de las Américas Puebla señala que la inteligencia es un tema clave para intentar reducir la violencia del crimen organizado y los problemas de seguridad del país, en la que hay dos elementos sustanciales que se deben tomar en cuenta, como el discurso y la realidad política y social del presidente López Obrador.

Crimen organizado y narcotráfico son en conjunto un problema –más que bilateral– regional y mundial, y la incógnita es cómo Estados Unidos está instrumentando su agenda con México, país que cada sexenio cambia de estrategia para combatir este flagelo, con lo cual el vecino país está logrando a largo plazo imponer su agenda, señala.

Para el catedrático Mohamed Badine El Yattioui, el otro problema es la falta de coordinación a nivel doméstico entre el gobierno federal y los gobiernos estatales, que en algunas partes del país viven en autonomía; lo que genera más violencia y crimen en agravio de los ciudadanos.

Ni guerra civil, ni golpe de Estado ni ultraderecha al poder figuran entre las opciones en caso de que fracase la cruzada de López Obrador contra el crimen organizado con la Guardia Nacional, sino una crisis generalizada en algunos estados de la República, en donde el gobierno federal no va a tener ningún papel relevante, vaticina.

“Ahora hay zonas en donde no se puede intervenir y el riesgo es que si la Guardia Nacional fracasa, sobre todo en materia de derechos humanos y de coordinación y operación, el gran riesgo es que habrá un país sin perspectivas”. Por ello, indica, urge definir una estrategia no para 6 años.

Un acuerdo entre los principales partidos políticos, considera, podría derivar en una estrategia de largo plazo: de 15, 20 años; así como una mejor coordinación entre las agencias en materia de seguridad, sin crear otras sino hacer funcionar las que existen y definir en materia de política exterior los objetivos con América Central y el Caribe.

Por su parte, Gerardo Sánchez de Lara, especialista en seguridad nacional, afirma que han fracasado las instituciones civiles y militares en materia de seguridad y el Estado en conjunto, y quienes van ganando la batalla son los grupos de la delincuencia organizada.

“Estamos viviendo el año más violento de la historia reciente del país (2018) y probablemente 2019 sea más violento que el año precedente porque las instituciones del Estado mexicano son débiles y están mal coordinadas.”

El experto agrega que el tiempo juzgará si los responsables actuales de la seguridad pública del país harán bien su labor, y reconoce que el gran problema del proyecto de seguridad nacional es que no se ve realmente cuál es la trayectoria de adónde quiere llegar. “El gran anuncio fue la creación de la Guardia Nacional, pero nadie entiende cuál es el objetivo, cómo se va a diseñar, cómo va a funcionar como política pública”.

La Guardia Nacional es una aspiración de tener una policía de corte nacional, de la que carece México, con 30 mil policía operativos de la Policía Federal no alcanzan a proteger a 140 millones de habitantes en 32 estados, y la única manera que se tiene de confluir esa aspiración es a través de la coordinación entre autoridades civiles y militares para el reclutamiento y adiestramiento en la primera fase, y después ponerla en ejecución.

Hay un desafío de las capacidades de las policías que están rebasadas ante el crecimiento de la criminalidad y de cómo se está enfrentando el fenómeno criminal común y organizado, dice la doctora Yadira Gálvez.

“La estrategia no ha funcionado, las Fuerzas Armadas están al máximo en su compromiso para enfrentarlo y no ha sido suficiente su participación sistemática en 12 años, primero en operaciones quirúrgicas y luego para ampliar el espectro de seguridad pública ante la falta de instituciones policiales con nivel de fuerza y de fuego; de tal suerte que el problema es de los civiles que han decidido usar a las Fuerzas Armadas en estas tareas.”

Gávez considera que el reto es consolidar un cuerpo real, civil capacitado; eso sólo se logrará en el largo plazo, “porque juntar policías, militares, marinos y federales conlleva doctrina, mando militar, pero es difícil prever el futuro de la  Guardia Nacional como golpe reactivo”.

José Réyez

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