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El exrelator especial de la ONU contra la Tortura, Juan Méndez, aseguró que no tiene sentido culpabilizar al presidente Andrés Manuel López Obrador sobre la creciente ola de violencia que padece México. “Primero hay que analizar los distintos factores del Estado en respuesta a la violencia”, expresó.

Durante su participación en la conferencia magistral “Justicia transicional y construcción de paz”, resaltó el papel del presidente en la atención de los casos de desaparición forzada, principalmente el de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrido en septiembre de 2014.

La actitud del presidente mexicano, dijo, puede generar nuevas propuestas que permitan revitalizar la búsqueda de los 43 estudiantes, con lo que el país podría avanzar en la lucha contra la desaparición forzada. “Creo que es posible vislumbrar un México sin torturas ni desapariciones forzadas”.

Para el exrelator, el cambio de gobierno en México es un hito de importancia, donde se podría avanzar en materia de derechos humanos. No obstante, al referirse a la Guardia Nacional, el doctor afirmó que su éxito dependerá de la forma en que se resuelvan factores como la Ley Orgánica, el uso de la fuerza y el registro de detenidos por el nuevo mando del Estado. De no ser así se podría incurrir en nuevas violaciones a los derechos humanos.

En la conferencia (organizada por el Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho, el Centro de Estudiantes de Derecho y la Central de Estudiantes Universitarios de la UNAM y el Centro de Derechos Humanos José Revueltas), el doctor Juan Méndez se dijo preocupado por el posible aumento de detenidos que traerá consigo el empleo de la Guardia Nacional. Ello, detalló, ocasionará sobrepoblación en las cárceles, problemas internos en las mismas y le abriría la puerta a nuevas violaciones a los derechos humanos.

Por ello destacó la importancia de que la Guardia se inscriba en el marco de la desmilitarización  y la necesidad de generar controles civiles e institucionales, con los que se pueda retomar la confianza de la ciudadanía con las instituciones. La solución no puede ser de manera instantánea, aseguró.

Diálogos con el crimen organizado

Para el exrelator de la ONU, la posibilidad de entablar diálogos entre el gobierno y el narcotráfico es muy difícil. La diversidad de actores hace que no se sepa con exactitud con quién se va a negociar y más aún cuando los involucrados no tienen una actitud política e ideológica que consolide una negociación, señaló.

No obstante, reconoció la importancia de la pacificación en contextos de violencia. Su recomendación fue que las violaciones graves a derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad no sean beneficiados por una amnistía.

“Estoy de acuerdo con la despenalización de crímenes que involucran delitos de pequeños traficantes, pero no los relacionados con la violencia ejercida por el crimen organizado, como la desaparición y la tortura”, expresó.

El doctor, quien fue miembro del Comité de Escogencia para los diversos instrumentos del acuerdo de paz colombiano, aclaró que el contexto violento mexicano no se puede comparar con procesos de pacificación realizados en otros países, como Colombia. Esto, debido a que en México no se ha declarado un conflicto armado y los actores de la violencia no tienen ningún interés político, ni surgieron en contextos de insurgencia y rebeldía.

De igual forma, el exrelator aprovechó el espacio para mostrar su preocupación ante la tendencia del nuevo gobierno de Colombia de reescribir el acuerdo de paz, lo que crea una sensación de zozobra en la sociedad colombiana y dañaría la palabra pactada en la Habana, Cuba.

Lauren Franco