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La Habana, Cuba. Cuba definió sus prioridades económicas a corto y mediano plazos en un escenario marcado por la escalada en la agresividad de Estados Unidos, que apuesta por recrudecer el bloqueo como instrumento para imponer un cambio de régimen a la Isla.

En la tercera sesión extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el ministro de Economía y Planificación de Cuba, Alejandro Gil, expuso las líneas de trabajo en materia de desarrollo económico y social, reflejadas en un plan hasta 2030.

Al intervenir en la plenaria de diputados en el Palacio de Convenciones de La Habana, precisó que el plan nacional incluye tres etapas: 2019-2021, 2022-2026 y 2027-2030.

En este momento la prioridad se concentra en la primera etapa, lo cual implica dirigir los mayores recursos a seis sectores estratégicos por su impacto en la economía, aunque sin desatender al resto, señaló.

De acuerdo con Gil, los sectores claves son el turismo, la producción de alimentos, la industria biotecnológica y farmacéutica, los servicios profesionales en el exterior, el electroenergético y la construcción. El titular afirmó que se trata de áreas que representan en la actualidad el 90 por ciento del aumento de las exportaciones de la mayor de las Antillas de cara a 2030, así como el 65 por ciento en materia de sustitución de importaciones.

Por tanto, los seis sectores estratégicos priorizados en la primera etapa del plan de desarrollo (2019-2021) constituyen la principal vía para mejorar la situación interna, traducida en el bienestar de la población y las relaciones comerciales con el exterior, en un escenario de competitividad, productividad y eficiencia.

Gil insistió en la necesidad de que se manifieste en la economía cubana el encadenamiento con el turismo, la producción de alimentos, la industria biotecnológica y farmacéutica, los servicios profesionales en el exterior, el electroenergético y la construcción.

Con respecto del panorama de cada uno de esos sectores, el ministro explicó que el turismo representa un potencial de ingresos en divisas y arrastra otras actividades económicas, como la industria, la producción de alimentos y los servicios, además de aportar en la generación de empleos en los territorios.

En el caso de la biotecnología, significa la diversificación de los productos con posibilidades de exportación, aportando a la necesaria diversificación de los mercados y a la sustitución de importaciones.

Según Gil, el sector electroenergético representa el soporte para la vitalidad del funcionamiento de la economía y el bienestar de la población, con particular importancia en el estímulo a las fuentes renovables de energía.

Sobre la alimentación, subrayó la necesidad de que Cuba avance hacia la seguridad alimentaria, un asunto de seguridad nacional, con el impulso al abastecimiento al mercado interno y al turismo, así como con un peso notable en la sustitución de importaciones y el aumento de las exportaciones.

En materia de servicios profesionales en el exterior, destacó que sobresalen los ámbitos de la salud, la educación, la cultura y el deporte, con una importante capacidad de incrementar los ingresos para el país.

Acerca de la construcción, reconoció en la Asamblea Nacional su papel de sustento de la infraestructura física, espacial, vial, portuaria, hidráulica y sanitaria de la nación, y de los asentamientos humanos urbanos y rurales.

Gil advirtió sobre el contexto en el cual Cuba debe avanzar en su desarrollo económico y social, marcado por las tensiones económicas, en buena medida por la escalada de la agresividad de Estados Unidos con su política de recrudecer el bloqueo vigente por casi 60 años.

Defensa y economía

En el discurso de proclamación de la nueva Constitución de Cuba, el 10 de abril en la Asamblea Nacional, el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista, Raúl Castro, ratificó la preparación para la defensa y el desarrollo de la economía nacional. “Ambas direcciones con igual importancia”.

El dirigente se refirió al panorama de hostilidad desatado por la actual administración en la Casa Blanca y a la decisión de la Isla de mantener su rumbo socialista pese a las presiones y las amenazas de Washington.

Con respecto de la economía nacional en este escenario, explicó que se ha adoptado un grupo de decisiones para “resistir y vencer los nuevos obstáculos que nos impone el recrudecimiento del cerco económico y financiero, sin renunciar a los programas de desarrollo que están en marcha”.

“Para ello es necesario que estemos alertas y conscientes de que enfrentamos dificultades adicionales y que la situación pudiera agravarse en los próximos meses. No se trata de regresar a la fase aguda del Período Especial de la década de 1990; hoy es otro el panorama en cuanto a la diversificación de la economía, pero tenemos que prepararnos siempre para la peor variante”, dijo.

Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel insistió en su llamado a la eficiencia económica y al combate contra la burocracia, la corrupción y las ilegalidades.

De acuerdo con el mandatario, en medio del ambiente de agresividad de la administración de Donald Trump junto a la preparación para la defensa, el país debe apostar por la producción nacional, que permita sustituir importaciones, y estimular la inversión extranjera y las exportaciones.

Asimismo, reiteró la convocatoria a potenciar los encadenamientos productivos.

Los lineamientos

En la Asamblea Nacional, el diputado Marino Murillo presentó un informe sobre la marcha de la implementación de los lineamientos de la Política Económica y Social, aprobados en 2011 en el VI Congreso del Partido Comunista.

Según el jefe de la comisión a cargo de la materialización de los 274 lineamientos, en la actualidad se trabaja en el perfeccionamiento del sistema empresarial estatal y la flexibilización de las normas que rigen el sector privado.

Se labora en 22 nuevas medidas con impacto a mediano y corto plazos (este año) para impulsar la empresa estatal, que enfrenta dificultades de financiamiento y menor flexibilidad que las formas no estatales, acciones que están pendientes de aprobación, señaló.

Entre las iniciativas, el funcionario adelantó el encadenamiento de las entidades con la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, un componente clave en los proyectos para atraer inversión extranjera, que permitan a la Isla diversificar mercados e impulsar las exportaciones y la sustitución de importaciones a partir del fortalecimiento de la producción doméstica.

Respecto al sector privado, expuso que próximamente saldrán normas adicionales para flexibilizarlo, aunque sin renunciar al control del mismo, considerado un complemento de la empresa estatal socialista.

En los últimos meses fueron anunciadas normas de flexibilización para los cuentapropistas (trabajadores del sector privado), quienes rondan los 600 mil en la mayor de las Antillas.

De acuerdo con Murillo, la dirección del país fijó otras prioridades en la implementación de los lineamientos hasta 2021, además de las relacionadas con la empresa estatal, que incluyen el avance en la ordenación monetaria, con la unificación monetaria y cambiaria; y la culminación del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.

También mencionó la revisión integral y el perfeccionamiento de las políticas que sustentan la actualización socioeconómica, considerando que algunas de ellas no dejaron los resultados esperados.

A propósito del actual escenario, marcado por desafíos económicos que en buena medida son el resultado de la hostilidad de Estados Unidos y el recrudecimiento del bloqueo impuesto a Cuba desde hace casi 60 años, afirmó que el mismo no debe interpretarse necesariamente como un freno en la aplicación de las 206 políticas aprobadas en el Congreso del Partido Comunista.

Si bien la situación es compleja, el avance no siempre depende de un problema de financiamiento, y sí de nuestra capacidad e inteligencia para la implementación, subrayó.

Waldo Mendiluza/Prensa Latina

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