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Trece indígenas que iniciaron una huelga de hambre el 15 de marzo para denunciar detención arbitraria, tortura y condiciones inhumanas de encierro en tres penales de Chiapas por fin serán escuchados: el pasado 12 de abril, el grupo No Estamos Todos anunció que habrá una mesa de diálogo que atenderá sus casos, por lo que darán una tregua de 20 días para que sus expedientes sean revisados.

En ese periodo, como acto de buena fe, empezarán a comer algunos alimentos que les permitan conservar la salud. Sin embargo, advierten, volverán al ayuno de ser necesario “con toda la fuerza y determinación”.

El mes que se mantuvieron en huelga de hambre ya repercutió en su estado de salud. El grupo de trabajo que les brinda acompañamiento, y ha realizado varias visitas a las cárceles, describe que sus pieles fueron perdiendo color y cada vez sentían más frío por la falta de calorías. Sin probar sólidos, ingiriendo únicamente agua y miel, no tardaron en adelgazar tanto que tuvieron que buscar otra forma de sostener sus pantalones.

Además, a 8 días de la huelga de hambre, dos de los presos hicieron gráfica su protesta y se cocieron los labios. Se trataba también de un símbolo: “el gobernador de Chiapas Rutilio Escandón Cadenas, no ha escuchado nuestras voces”, denunciaban entonces.

A través de varios comunicados, han denunciado que el Ministerio Público les fabricó delitos y que sólo mediante tortura física y psicológica lograron conseguir “confesiones”. Aún durante el ayuno, algunos presos contaron que siguieron siendo atormentados.

De forma específica señalaron a David Arias, responsable en turno del Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados 10, en Comitán de Domínguez. “Mandó su elemento a levantarnos por la fuerza y nos dio una cachetada a cada uno. Nos desnudaron y nos bañó con agua fría. Nos obligó a que le mostráramos nuestras partes íntimas y nos estuvo maltratando durante 10 minutos”, detallaron los presos Marcelino Ruiz Gómez y Baldemar Gómez Hernández.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas expresó su preocupación por la integridad de los 13 presos y exigió su libertad. En un comunicado, recordó que “las denuncias por violación de derechos humanos, a personas privadas de su libertad es una constante en el sistema penitenciario chiapaneco”.

El grupo de trabajo No Estamos Todos denunció desde el inicio de la huelga de hambre que el sistema de justicia “basado en el clasismo y en el racismo” encierra principalmente a “pobres e indígenas”.

Marcial Yangali