sábado 14, diciembre 2019

Autor:

Las consultas, sean “bien hechas” o “a modo”, sirven como herramienta política para legitimar el despojo y el desplazamiento forzado de la población a favor de megaproyectos, denuncia la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema).

En un comunicado, explica que aunque se “presume” de las consultas como una forma de incluir a los pueblos originarios u otros sectores de la sociedad en la toma de decisiones, “en México se caracterizan por llevarse a cabo en un contexto definido bajo una gran asimetría de poder y, en consecuencia, persiste desigualdad y desequilibrio entre las partes”.

“No hay espacio ni para la supuesta participación ni para la democracia, menos aún para la incorporación de los derechos humanos y colectivos, incluyendo el derecho de la naturaleza”.

De acuerdo con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, los gobiernos deben consultar a los pueblos interesados “cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente” y de esta manera lograr su consentimiento.

En sus primeros 4 meses, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ha impulsado estos procesos de consulta para la construcción de megaproyectos, como es el caso de la termoeléctrica en Huexca, en Morelos. Al respecto, la Rema denuncia que, lejos de propiciar el diálogo, la consulta generó un ambiente de hostilidad contra los que las cuestionan.

“Por ello, el reciente asesinato de Samir Flores, en Morelos, será una carga llena de vergüenza para quien encabeza la ‘cuarta transformación’”, señala la organización en un comunicado.

La Red hace énfasis en que el aparato “mediático gubernamental” genera un “linchamiento social” contra los opositores del proyecto, lo que provoca divisiones y violencia. Por otra parte, la información difundida es “insuficiente, ininteligible y sin valor de uso para que las comunidades puedan tomar buenas decisiones a partir de ello”.

“Mientras no respeten nuestras decisiones, sus consultas serán una farsa seudodemocrática”, concluye.

Marcial Yangali