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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) determinó que el fallecimiento de un paciente del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez se debió a un inadecuado manejo de la urgencia médica, razón por la cual emitió una serie de recomendaciones a la Secretaría de Salud.

La víctima, de 44 años de edad, quien padecía de esquizofrenia paranoide, falleció 33 días después de su ingreso al hospital psiquiátrico a causa de un derrame cerebral y un paro respiratorio provocados por dos ataques epilépticos.

La Comisión determinó que no existió un adecuado manejo de la urgencia médica, porque el paciente no fue atendido por un médico durante su primer ataque, y porque en el segundo fue atendido por médicos residentes que desconocían cómo utilizar el equipo médico, material y fármacos del carro rojo.

Sin supervisión del médico adscrito, los residentes realizaron únicamente maniobras físicas de reanimación, cuando debían administrar oxígeno complementario y utilizar el desfibrilador.

Por otro lado, de acuerdo con el análisis realizado por la Comisión, el expediente clínico del paciente contenía notas médicas con datos incompletos de nombres, firmas, cargos, rangos, matrículas, procedimientos y tratamientos médicos. Además, no estaba integrado en orden cronológico y era parcialmente ilegible.

La CNDH acreditó violaciones a los derechos humanos de protección a la vida de la víctima y acceso a información en materia de salud de sus familiares, por lo que emitió recomendaciones dirigidas al secretario Jorge Alcocer Varela.

Entre otras cosas, la Secretaría de Salud deberá indemnizar a los familiares de la víctima, proporcionarles atención psicológica y tanatológica e inscribirlos en el Registro Nacional de Víctimas. Asimismo, deberá impartir a su personal médico cursos sobre la utilización del carro rojo y formación en derechos humanos, y tendrá que garantizar la correcta integración de expedientes clínicos y la permanente supervisión de los residentes por los médicos adscritos al hospital.

Alba Olea