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Empresas trasnacionales atentan contra la biodiversidad del maíz mexicano, generan y presentan estudios a modo ante el gobierno, y con ello ocultan daños hacia la planta base de la alimentación mexicana desde hace más de 10 mil años, señalan organizaciones no gubernamentales.

Lo anterior, indican, se documenta en la respuesta que han dado a la demanda de acción colectiva radicada en el Juzgado 12 de Distrito en Materia Civil de la Ciudad de México, con el número de expediente 321/2018.

Y es que, en la etapa de preparación de pruebas en la que se encuentra el juicio, “las empresas trasnacionales presentaron artículos científicos con traducciones amañadas, omitiendo de forma intencionada puntos de gran importancia para distorsionar las evidencias científicas presentadas por diversos investigadores”, advierte un informe del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria (CDH Vitoria).

La demanda de acción colectiva busca asegurar la diversificación y conservación del maíz nativo desde 2013 y, gracias a ésta, existe una suspensión judicial pendiente de resolución en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que ha impedido la siembra de maíz transgénico en todo el territorio mexicano.

El informe agrega que desde 2008, empresas como Bayer (Monsanto), Syngenta, PHI México (filial de Pioneer-Dupont) y Dow Agrosciences han solicitado al gobierno mexicano permisos para sembrar maíz transgénico a gran escala, pasando por alto los riesgos y daños irreversibles al maíz y a la sociedad mexicana.

Ahora, en la etapa de pruebas, se ha presentado el estudio de los científicos Mauricio R Bellon y Julien Berthaud, publicado en 2004. Éste fue tergiversado desde su traducción, además de cambiar el sentido de la investigación, para ocultar la advertencia de que el proceso que mantiene la diversidad del maíz puede causar incertidumbre sobre los efectos que genera la siembra de maíz transgénico, acusa el informe.

Para el Centro de Derechos Humanos, las trasnacionales han afirmado falsamente que es posible la convivencia del maíz transgénico  y el maíz nativo en México.

“Exhortamos a la comunidad científica y a los tribunales a contribuir en la corrección de dichas pruebas a modo. Es una falta de respeto al trabajo científico entregar las publicaciones mutiladas a los jueces y pretender manipular las ideas planteadas y las resoluciones de los jueces”, expresa el informe.

Isaac Hernández