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La Habana, Cuba. El aumento de las políticas proteccionistas de Estados Unidos disparó una serie de conflictos arancelarios entre ese país y varias de las mayores economías del mundo. Las consecuencias se resienten en el comercio y el crecimiento globales.

En un informe reciente de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se alerta acerca de que la pérdida sostenida de impulso en el incremento del intercambio mundial pone de relieve la urgencia de reducir las tensiones que hoy priman.

La actual coyuntura, a la que se suman riesgos políticos continuos y la volatilidad financiera, presagia una desaceleración económica más amplia que la vaticinada antes por ese mismo organismo. Todo apunta, de acuerdo con sus análisis, a una ralentización del crecimiento del comercio durante el primer trimestre de 2019.

Al aludir la presión de fricciones elevadas –cuyo mejor ejemplo es el pugilato que mantienen China y Estados Unidos con una imposición mutua de aranceles y sin acuerdo definitivo hasta la fecha–, la OMC calculó que las desviaciones más fuertes en este ámbito se acercan y, en algunos casos superan, los mínimos de la crisis financiera de la pasada década.

En relación con el crecimiento del comercio, se pronostica que éste disminuirá a 3.7 por ciento en 2019, del 3.9 por ciento esperado en 2018, aunque estas estimaciones podrían revisarse a la baja si las condiciones comerciales continúan deteriorándose. También recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estimó que el crecimiento del comercio se encuentra detenido, lo que refleja una reducción de la demanda.

Ante este panorama la OCDE sostuvo que, en el orbe, el crecimiento económico será de 3.3 por ciento en 2019 y de 3.4 por ciento en 2020. Los pronósticos más recientes constituyen revisiones a la baja de 0.2 y 0.1 por ciento, respectivamente, en comparación con el informe dado a conocer en noviembre de 2018.

Según el organismo el intercambio internacional pierde vigor debido a los conflictos arancelarios y repercute de manera adversa en la confianza de los inversores de todo el orbe.

Debido a las tarifas arancelarias adoptadas especialmente por Estados Unidos, el comercio mundial se ha “ralentizado fuertemente”, y “los nuevos pedidos en numerosos países siguen en declive”, apuntó la OCDE. Las barreras erigidas en 2018 pesan sobre el crecimiento, la inversión y los niveles de vida, en particular de los hogares con ingresos bajos.

En el mismo sentido, de acuerdo con datos de la Agencia Holandesa CPB para el Análisis de Política Económica, el comercio mundial decreció un 0.9 por ciento trimestral entre octubre y diciembre de 2018 frente al 1.3 por ciento de crecimiento registrado durante el trimestre anterior. Asimismo, en términos mensuales, el intercambio retrocedió en diciembre en 1.7 puntos porcentuales tras la caída del 1.8 por ciento reportado en noviembre.

De informes recientes de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por su sigla en inglés) se desprende asimismo que la demanda mundial de carga por este medio disminuyó 1.8 por ciento en enero de 2019 frente a idéntico mes del pasado año y marcó así su peor desempeño en los últimos 3 años.

La actividad económica mundial y la confianza del consumidor muestras signos de debilitamiento, lo que ha sido verificado, a su vez, por el Índice de Gerentes de Compras elaborado por la compañía IHS/Markit que advierte de caídas en los pedidos de exportación globales desde septiembre de 2018.

“Los mercados de carga aérea se contrajeron en enero. Esto es un empeoramiento de una tendencia debilitadora que comenzó a mediados de 2018. A menos que las medidas proteccionistas y las tensiones comerciales disminuyan, hay pocas posibilidades de una rápida vuelta a la normalidad”, dijo Alexandre de Juniac, director general de IATA. El entorno operativo para la carga aérea es cada vez más desafiante. La demanda de carga aérea creció 3.5 por ciento en 2018, una desaceleración significativa con respecto a 2017 que registró un crecimiento extraordinario del 9.7 por ciento, sostuvo además el funcionario.

El debilitamiento del comercio global, la caída de la confianza del consumidor y los vientos en contra geopolíticos, añadió, contribuyeron a una desaceleración general del crecimiento de la demanda que comenzó a mediados de 2018. “La voz de la industria debe recordar a los gobiernos que el papel de la aviación, incluida la carga aérea, es de vital importancia. El comercio genera prosperidad. Las medidas proteccionistas sólo generan víctimas y las guerras comerciales, perdedores”.

Cuánto ha disminuido el intercambio en los últimos meses es perfectamente ilustrado por las cifras del gigante asiático. El comercio exterior de China descendió 9.4 por ciento interanual el pasado febrero hasta situarse en los 269 mil 355 millones de dólares, según datos publicados por la Administración General de Aduanas de ese país.

Mientras las exportaciones cedieron 16.6 por ciento en términos interanuales hasta los 137 mil 321 millones de dólares, las importaciones también registraron un descenso del 0.3 por ciento, y se situaron en 132 mil 192 millones de dólares.

Aun cuando desdeña los efectos de la guerra comercial atribuyendo los descensos a factores estacionales, lo cierto es que China vio una reducción interanual del 16.1 por ciento en los intercambios con Estados Unidos, mayor aún que la de enero (10.1 por ciento), y se situaron en 78 mil 113 millones de dólares. Las exportaciones al país norteamericano se contrajeron 9.9 por ciento y en relación a las importaciones, la contracción fue de 32.2 por ciento.

A otro gigante económico, la Eurozona, también parecen sacudirlo serios obstáculos en el ámbito comercial. De acuerdo con IATA, condiciones de fabricación más débiles para los exportadores, especialmente en Alemania, uno de los principales mercados de exportación de Europa, impactaron sobre la demanda. También las tensiones comerciales y la incertidumbre sobre el Brexit (salida de Reino Unido de la Unión Europea), contribuyeron a un debilitamiento de los pedidos.

La poderosa maquinaria teutona ostentó en enero su mayor caída en siete meses, en relación a las solicitudes industriales. Durante el primer mes del año, los contratos de sus productos bajaron 2.6 por ciento, según datos del Ministerio de Economía, y anotó así su caída más abrupta desde junio de 2018. El actual descenso de pedidos apunta a una continua desaceleración en el sector industrial al comienzo del año, indicó el Ministerio de Economía de esa nación. Asimismo, la OCDE refirió que nota señales de ralentización particularmente marcadas en Alemania.

No por gusto entonces, el Banco Central Europeo revisara nuevamente a la baja el pronóstico de crecimiento para la zona del euro y lo situara en 1.1 por ciento para 2019. Anteriormente, los economistas de la OMC previeron que la escalada de las tensiones comerciales y el endurecimiento de las condiciones de crédito en mercados importantes ralentizarían el crecimiento del comercio en 2019.

Ivette Fernández Sosa/Prensa Latina

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