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El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, consideró remota, pero finalmente posible, la posibilidad de que los partidos Revolucionario Institucional (PRI) o Acción Nacional (PAN) puedan triunfar en las elecciones del 2024.

“El pueblo es el que decide”, afirmó, pero expuso: “No creo que la gente quiera regresar a la política neoliberal o al predominio de un grupo” que se apoderó de todo y saqueó al país.

En la conferencia de prensa de esta mañana, añadió: “De cualquier forma el derecho a elegir es consustancial a la democracia”.

Prometió que al final de su mandato habrá una gran herencia democrática, donde las elecciones ya no se venderán, donde no habrá despensas a cambio del voto, acarreos y que el gobierno esté al servicio de una minoría rapaz.

Señaló que para ello hoy se tiene que trabajar por el bienestar con democracia, justicia y libertad. Pues no cabe la justicia sin libertad y la libertad sin justicia.

“Lo que sí deseo con toda mi alma es que no se dé marcha atrás, que no haya posibilidad de retrogradar.”

Pero, aceptó, “todo puede suceder”. Esto es como el beisbol: “esto se acaba hasta que se acaba”, citó.

Lo que sí asegura es que van a quedar las bases, los cimientos para un equilibrio entre poderes, donde el poder político estará separado del poder económico; donde ya no haya saqueos y el pueblo elija lo que quiera.

Añadió: un Estado donde ya no exista la simulación y la protección institucional de la corrupción; donde no se venda la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex) a otras naciones, como se hizo en el gobierno neoliberal.

Ejemplificó con la venta de equipo de refinación a Francia por 60 millones de dólares, con la promesa de obtener nitrógeno, cuando no se tienen instalaciones para ello.

O “donde se pagan rentas millonarias y multas por obras inconclusas y donde no les interesaba el desarrollo y la gente; sólo las ganancias por entregar contratos y los bienes de la nación”.

José Réyez