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Ante la alerta que lanzó la Organización Mundial de la Salud (OMS), de que podría surgir un brote epidemiológico a nivel mundial de influenza, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que México está preparado para hacer frente a una adversidad sanitaria.

“Está muy bien integrado el equipo de salud”, comentó en su conferencia de prensa, aunque aceptó que “tenemos el problema de la falta de coordinación, porque se fraccionó mucho el servicio de salud”.

Los dichos del primer mandatario contradicen la Agenda Nacional de Riesgos (AGN) –documento bajo reserva y elaborado por el entonces Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) –, en el que reconoce que el Estado tiene “incapacidad frente a pandemias y epidemias”.

La ANR indica dice que con respecto a los brotes epidemiológicos, hay la incapacidad de reacción de las instituciones sanitarias del país: priva la “escasez de reactivos y vacunas para la atención de algunas epidemias. No se cuenta con producción nacional de la vacuna contra la influenza”, (Contralínea, 508).

En la Agenda se identifican también los escenarios de riesgo que rebasarían la capacidad de respuesta del actual sistema de salud y que podrían colapsar a país entero:

  1. Crecimiento acelerado de enfermedades crónico degenerativas ante la falta de atención integral a factores como pobreza, estilos de vida poco saludables y falta de educación.

  2. Aparición de un virus de mayor contagio y letalidad que sea capaz de transmitirse con facilidad entre los seres humanos.

  3. Limitada capacidad de respuesta gubernamental (salud, seguridad pública y Fuerzas Armadas o del personal de áreas estratégicas) ante un contagio masivo.

  4. Brote de una pandemia que ponga en riesgo la salubridad pública del país, con alcance local, regional o global.

  5. de plagas o enfermedades que afecten la sanidad vegetal y animal, con consecuencias negativas para la actividad agropecuaria que afecten la salud pública, economía y el comercio.

  6. Con respecto a los brotes epidemiológicos, revela la incapacidad de reacción de las instituciones sanitarias del país: priva la “escasez de reactivos y vacunas para la atención de algunas epidemias. No se cuenta con producción nacional de la vacuna contra la influenza”.

Para López Obrador, uno de los temas preocupantes es la población que no tiene acceso a la seguridad nacional, que no es derechohabiente de ninguna institución, “a ese grupo garantizarle atención médica y medicamentos gratuitos. El derecho a la salud. Y estamos preparados para cualquier contingencia”, enfatizó.

Érika Ramírez

 

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