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El presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió el pasado 15 de febrero a la multimillonaria publicidad contratada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en medios de comunicación para promover la reforma educativa y, al mismo tiempo, desprestigiar a maestros afiliados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), lo que pretendió utilizar el entonces titular de la SEP, Aurelio Nuño Mayer, como plataforma de campaña para buscar la candidatura priísta a la Presidencia de la República, actividad en la cual también fracasó.

Sin mencionar directamente a Nuño Mayer, el presidente informó que en el gobierno de su antecesor Enrique Peña Nieto sólo la SEP gastó 2 mil 500 millones de pesos en publicidad a través de medios de comunicación.

Y vaya que tiene razón López Obrador en el excesivo gasto que en el sexenio pasado hicieron algunos funcionarios para promover su imagen en busca de mejores posiciones políticas.

Por ejemplo, de esos 2 mil 500 millones de pesos que evidenció López Obrador, sólo en 2017 Nuño Mayer gastó 1 mil 919 millones 112 mil pesos, lo que representó un sobreejercicio de 1 mil por ciento a su presupuesto original.

Esto es que el Congreso le había autorizado a la SEP gastar en publicidad para el ejercicio 2017, sólo 19 millones 112 mil pesos, pero Aurelio Nuño presionó a su jefe Peña Nieto para que autorizara incrementos al presupuesto en publicidad para medios de comunicación en 1 mil 900 millones de pesos, lo cual fue reportado por la SEP como una “ampliación”.

Ese abuso de Nuño Mayer ya es sujeto a investigación por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Secretaría de la Función Pública, a cargo ésta de Irma Eréndira Sandoval.

Otra Secretaría de Estado que también es revisada por la ASF por los abusos cometidos es Salud, la cual también se excedió en el presupuesto destinado a publicidad en medios de comunicación en 1 mil 423 por ciento.

Esa dependencia a cargo del exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, gastó en los dos últimos años del gobierno de Peña Nieto (2017 y 2018) 2 mil 86 millones 153 mil pesos, cuando sólo tenía autorizado por el Congreso gastar 86 millones 153 mil pesos.

Entonces en 2017 la Secretaría de Salud debió destinar a publicidad 1 millón 450 mil pesos, pero en una “ampliación” recibió 1 mil millones más, mientras que en 2018, la dependencia tenía asignado 84 millones 703 mil pesos, pero en realidad gastó en medios 1 mil 84.7 millones.

Los excesos en el gasto de publicidad gubernamental

En las últimas dos columnas hemos desglosado la desmedida  asignación presupuestaria en publicidad que hizo el gobierno anterior por un total de 51 mil 893 millones 753 mil pesos (que representa un aumento del 102 por ciento con relación a lo autorizado por el Congreso en los seis años), y también se ha señalado a los magnates de los medios de comunicación que desde hace más de medio siglo han vivido del presupuesto público.

En la lista de empresas y sus dueños más beneficiados por Peña Nieto aparecen aquellos medios que recibieron entre 1.1 mil millones y 10 mil millones de pesos: Televisa, TV Azteca, Grupo Imagen, Grupo Fórmula, El Universal, Organización Editorial Mexicana y Grupo Milenio.

En un segundo grupo están 13 medios de comunicación que recibieron entre 100.1 millones y 1 mil millones de pesos: Radio Centro, Grupo MVS, Radiorama, La Jornada, Grupo Acir, El Financiero, Reforma, El Economista, La Razón, Grupo Expansión, SDP Noticias, 24 Horas y Publimetro.

De acuerdo con las listas de publicidad asignada por el gobierno federal y en poder de la Secretaría de Gobernación, aparece un tercer grupo de empresas y periodistas beneficiados con montos de entre 50.1 millones y 100 millones de pesos: El Heraldo de México (con sólo dos años de operación 2017 y 2018) 94 millones 907.9 mil pesos; a Óscar Mario Beteta le dieron 77 millones 711.8 mil pesos; Joaquín López Dóriga 59 millones 635 mil pesos; revista Siempre, de la priísta Beatriz Pagés, 57 millones 320 mil 220 pesos; revista Nexos, del escritor Héctor Aguilar Camín, 56 millones 386 mil 260 pesos.

A un cuarto grupo de empresas y periodistas les asignaron publicidad gubernamental por montos que van de 1 millón hasta 50 millones de pesos en el sexenio peñista: Raymundo Rivapalacio, 30 millones 498 mil 350 pesos; revista Contralínea, 29 millones 922 mil 660 pesos; Ricardo Alemán, 28 millones 145 mil 160 pesos; Adela Micha, 27 millones 15 mil 110 pesos; Pablo Hiriart, 23 millones 198 mil 890 pesos; revista Voz y Voto, 22 millones 749 mil 140 pesos; Jorge Fernández Menéndez, 20 millones 536.7 mil pesos; revista Líderes Mexicanos, 20 millones 410 mil 440 pesos; Este País, 18 millones 713 mil 700 pesos; José Cárdenas, 15 millones 215 mil 950 pesos; revista Etcétera, 15 millones 172.9 mil pesos; Rafael Cardona, 10 millones 737 mil 780 pesos; revista Proceso, 9 millones 450 mil 920 pesos; Francisco Garfias, 8 millones 602 mil 810 pesos; Francisco Cárdenas, 8 millones 187 mil 80 pesos; revista Personae, 6 millones 265 mil 260 pesos; Salvador García Soto, 5 millones 756 mil 300 pesos; revista Eduardo Ruiz Healy (con sólo 2 años de operación: 2017 y 2018), 4 millones 243 mil 80 pesos; Francisco Santiago (en sólo 2 años: 2017 y 2018), 2 millones 75 mil pesos.

Miguel Badillo

[Oficio de papel]