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Naciones Unidas. El gobierno de Estados Unidos y la oposición de Venezuela hablan hoy de intervención humanitaria y presionan para entrar al país de esa forma unas ayudas que estarían acompañadas, además de una fuerza militar.

Bajo ese mismo guión y supuestamente con la intención de “proteger” a los civiles, hace ocho años las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) bombardearon Libia.

En la actualidad, esa nación africana vive en medio de un caos que desató una crisis migratoria y disparó el aumento de las redes dedicadas al tráfico de personas y la explotación sexual.

Con la justificación de la “intervención humanitaria”, también se desarrollaron ataques militares en Yemen y Siria. Las desastrosas consecuencias son conocidas en todo el mundo.

A pesar de esos antecedentes, la oposición venezolana sigue apostando por esa vía, con todas las consecuencias negativas que una intervención –de cualquier tipo– representa para la población civil.

Esa fue la opción defendida ante la prensa acreditada en Organización de las Naciones Unidas (ONU) por Isaias Medina, quien en 2017 dejó su puesto como embajador de Venezuela ante el organismo multilateral y se quedó a vivir en Estados Unidos, y ahora ve la intervención humanitaria con apoyo militar como la vía para llevar “ayuda”.

Mientras el gobierno estadunidense impone sanciones económicas contra Venezuela y bloquea activos de esa nación por valor de unos 20 mil millones de dólares, promete una “asistencia” de 20 millones, cifra además irrisoria comparada con la dirigida a cualquier operación del Pentágono.

Hablan de ayuda humanitaria, pero mantienen las sanciones que impiden acceder a medicamentos y otros productos de primera necesidad, denunció el representante permanente de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada.

El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, criticó duramente la postura de Washington, a la cual calificó como gran farsa de un gobierno cínico, el mismo que negó la ayuda humanitaria a sus conciudadanos en Puerto Rico tras los huracanes Irma y María.

La actual administración estadunidense suspendió la ayuda al pueblo palestino asediado, maltrata a niños indefensos en sus fronteras, provoca guerras sin fundamento y deja crisis humanitarias a su paso, recordó el titular.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, también advirtió que Estados Unidos utiliza la imposición de ayuda humanitaria como pretexto para la agresión militar y para encubrir sus intenciones golpistas en Venezuela.

De hecho, altos representantes del gobierno norteño se refieren a la intervención militar como una de las opciones que contemplan para abordar la situación en Venezuela.

La administración estadunidense ya envió un “cargamento humanitario” a la frontera con Colombia y manifestó su intención de entregarla al opositor Juan Guaidó, titular de un parlamento en desacato quien se autoproclamó como presidente encargado de Venezuela.

Pero la Cruz Roja en Colombia decidió mantenerse al margen: no quieren participar en una distribución que para ellos no cumple los parámetros de ayuda humanitaria, bajo principios como la independencia, la imparcialidad y la neutralidad.

El papel de la ONU en el tema venezolano

Naciones Unidas ha realizado varios llamados a no promover más tensiones y encontrar una solución política por la vía del diálogo. Asimismo, subraya que la asistencia debe ser despolitizada e independiente de objetivos políticos o militares

A finales de enero, el máximo representante de la ONU, António Guterres, apuntó que cualquier ayuda humanitaria del organismo multilateral a Venezuela debe ser antes coordinada con el gobierno de ese país.

En respuesta a una carta enviada por Guaidó, el secretario general manifestó que están listos para aumentar esas actividades, pero deben contar antes con Caracas.

Del mismo modo, varias agencias de ONU trabajan de forma coordinada en Venezuela para ofrecer asistencia en esferas como salud y alimentación. En tanto, se coordina con países vecinos para atender las demandas de los refugiados venezolanos.

Ninguno de esos mecanismos ya establecidos por ONU parecen ser los adecuados para aquellos que tan interesados están en una “intervención humanitaria” y rechazan el diálogo en busca de una solución política, como aboga la ONU.

Varios países latinoamericanos y caribeños presentaron iniciativas de cara a propiciar una negociación entre las partes en Venezuela, pero la oposición se niega de plano al diálogo, en tanto Washington presiona en la arena internacional para que se reconozca a un gobierno ilegítimo en Caracas.

La ONU mantiene su oferta de buenos oficios para las negociaciones, aunque hasta el momento declinó participar en las diferentes alternativas presentadas por México, Uruguay y la Comunidad del Caribe.

En aras de dar credibilidad a la oferta continua de buenos oficios en caso de que las partes lo soliciten, la secretaría de ONU decidió no ser parte de ninguna, señalaron.

Ni la ONU, ni Guterres, ni la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños abogan por una “intervención humanitaria”, sino por encontrar una solución política y pacífica mediante la vía del diálogo.

De hecho, la doctrina de la intervención humanitaria es objeto de controversia en derecho y en relaciones internacionales.

El término “humanitario” debe reservarse a la acción encaminada a mitigar el sufrimiento de las víctimas, pero la “intervención humanitaria” se refiere a una acción armada que implica a menudo un programa político. Libia, Yemen, Irak y Siria son solo algunos de los Estados que sufrieron sus consecuencias.

Aún así, la representación estadunidense en ONU se aferra una vez más al mismo argumento y presiona fuerte para imponer sus intereses, ya sea por medio de una resolución en el Consejo de Seguridad o en la Asamblea General.

El pasado 26 de enero, el secretario estadunidense de Estado, Mike Pompeo, acudió al Consejo de Seguridad para convocar a que se desconozca al presidente Nicolás Maduro, quien resultó electo por gran mayoría.

También –en franca postura de injerencia e intromisión en los asuntos internos de Venezuela– pidió apoyo a Guaidó, quien se autoproclamó por vías no constitucionales como mandatario “encargado”.

La reciente visita del ex embajador Medina a la ONU para hablar de la situación de su país, al cual no va desde hace más de tres años, es otro eslabón de una cadena de hechos relacionados con Venezuela que no es para nada fortuita.

De nuevo, Estados Unidos y sus aliados llaman “dictadura” a un gobierno elegido por la mayoría y piden una “intervención humanitaria”.

¿Por qué tanto interés por la ayuda humanitaria a Venezuela, por qué no hay el mismo interés para ayudar a otros?, se cuestionan muchos dentro y fuera de ONU.

Ibis Frade/Prensa Latina

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