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La Habana, Cuba. Sin renunciar a la agresión directa contra gobiernos distanciados de su visión imperial, los círculos de poder de Estados Unidos apelan a la guerra cultural para someter a los pueblos, un escenario que Cuba enfrenta desde hace años.

Una de las herramientas de la cruzada de dominación que mantiene Washington en América Latina es la enajenación ideológica, con la cual busca dividir y crear condiciones para el cambio de régimen.

Recientes foros internacionales celebrados en la capital cubana fueron escenario de debates en torno al tema, discusiones en las que la Revolución cubana destacó como ejemplo de resistencia y capacidad de respuesta.

Para el escritor y periodista canadiense Arnold August, resulta evidente que la isla enfrenta una guerra ideológica y cultural que ha aumentado en intensidad y mostrado diferentes formas extremas, desde la agresión, como ocurrió en abril de 1961 en Playa Girón, hasta la hostilidad de las administraciones de George W Bush (2001-2009) y ahora de Donald Trump.

Otra de las variantes empleadas desde la Casa Blanca es la que califica de “seducción”, esgrimida por el gobierno de Barack Obama (2009-2017), quien en sus últimos 2 años de gestión emprendió un proceso de acercamiento bilateral, caracterizado por el restablecimiento de relaciones, la reapertura de embajadas y la firma de una veintena de convenios en sectores de interés mutuo.

La política de cambio de régimen ha sido instrumentada contra Cuba desde 1959, cuando triunfó la Revolución, con diferentes grados de agresividad, advirtió August.

A juicio del ensayista, el éxito de la isla ante esta guerra pasa por la participación unida de los cubanos, en sintonía con la “mejor tradición de la democracia participativa cubana, desde José Martí hasta ahora. Éste es el camino en el que se ubicó Fidel Castro”.

De acuerdo con August, la historia de Estados Unidos, desde sus inicios, ayuda a entender que su política exterior estuvo y sigue basada en la perspectiva ideológica de que es el pueblo elegido, y por tanto puede enseñar a otros países valores como la democracia.

El experto canadiense, un admirador de Cuba y su gente, insistió en que semejante visión adopta diferentes ropajes de cara a la materialización de las ansias de dominación.

En ese sentido, vaticinó que en 2020, en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, pudieran ganar los demócratas, representando respecto a Cuba el retorno de “la política de la seducción en lugar de una abierta agresión”.

Ante este escenario, los cubanos no olvidan la frase de Martí: “de pensamiento es la guerra mayor que se nos hace; ganémosla a pensamiento”, subrayó. Arnold también destacó la vigencia del llamado de Fidel Castro a librar una batalla de ideas y la necesaria participación de los jóvenes en la misma.

En diálogo con Prensa Latina, estimó que –entre sus fortalezas para enfrentar las políticas hostiles desde Washington– la Revolución tiene el compromiso de la juventud y su disposición a defender el proceso que comenzó el 1 de enero de 1959.

Al respecto, destacó la importancia de que en momentos cruciales para el país, los jóvenes defiendan la cultura y la soberanía nacionales.

“Tuve la oportunidad de realizar en septiembre y octubre pasados una gira por varias universidades de la isla, durante la cual conversé con jóvenes y pude comprobar su claridad política y compromiso en la lucha contra las agresiones ideológicas, y esta experiencia directa me permite tener más confianza en las nuevas generaciones”, expuso.

También el intelectual cubano Abel Prieto alertó sobre el peligro que representa la agenda hegemónica cultural impuesta por los grandes centros de poder, en detrimento de la identidad de los pueblos, un escenario que enfrentan la mayor de las Antillas y otras naciones.

Prieto dictó una conferencia magistral a finales de enero en el Foro Internacional de Periodismo Latinoamericano auspiciado por la agencia Prensa Latina, ponencia mediante la cual instó a articular el pensamiento de las fuerzas que defienden las alternativas anticapitalistas.

Según el presidente de la Sociedad Cultural José Martí y exministro de Cultura, está en curso una guerra contra la inteligencia y el compromiso político-social, con el objetivo de dar paso al presentismo, la frivolidad y el entretenimiento vacío.

El foro acogido por el emblemático Hotel Nacional de Cuba permitió que expertos de varios países coincidieran en la vigencia del escenario que llevó en 1959 a Fidel Castro a convocar la Operación Verdad, a la cual se dedicó el evento.

La citada operación fue un encuentro de 400 periodistas extranjeros convocados a La Habana, cuando la Revolución aún no había cumplido 20 días de vida, para que conocieran de primera mano detalles de los juicios contra los criminales de guerra de la derrotada tiranía de Fulgencio Batista, en medio de las mentiras divulgadas por los grandes medios sobre ese proceso.

La mentira y la manipulación

La cruzada anticubana organizada, financiada y ejecutada por mandato de la Casa Blanca ha tenido otro sello distintivo, la mentira y la manipulación, también como instrumentos del cambio de régimen.

“Nos casaron con la mentira, dijo Fidel en memorable discurso, y nos obligaron a vivir con ella. Por eso cuando oímos hablar de la verdad parece que se derrumba el mundo, y yo diría si no es mil veces preferible que se derrumbe el mundo antes que vivir en la mentira. Hoy, quizás, la Operación Verdad es más importante que nunca”, sentenció el historiador de La Habana, Eusebio Leal.

Leal insistió en la necesidad, más que nunca, del testimonio verdadero y la capacidad de transmitir y dar a conocer, como antídotos ante la hegemonía de los medios y el control de la información.

De acuerdo con el intelectual, en la campaña contra las fuerzas progresistas y antiimperialistas, Cuba sufre un particular ataque, por lo que –advirtió– se avecinan momentos de especial preocupación, pero también de especial militancia.

Es el momento de la unidad, de perseguirla y de continuar la idea del estratega Fidel Castro, quien representa una fuerza poderosa del pensamiento latinoamericano, subrayó.

Prensa Latina

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