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El Senasica elude comprobar el 64.5 por ciento del gasto que hizo en 2018 del Programa de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria, por más de 1 mil 600 millones de pesos. La dependencia se encarga del control y la reducción de plagas y enfermedades en el agro mexicano.

Al cierre del gobierno de Enrique Peña Nieto, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agropecuaria (Senasica) eludió informar al nuevo gobierno cómo gastó más de 1 mil 600 millones de pesos del Programa de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria.

En 2018, el presupuesto de ese programa superó los 2 mil 480 millones de pesos, por lo que el porcentaje no comprobado representa el 64.5 por ciento de ese total.

Su objetivo general es “contribuir al fortalecimiento de la sanidad e inocuidad mediante la conservación y mejora de las condiciones sanitarias para apoyar la competitividad del sector agropecuario, acuícola y pesquero”.

El programa también busca “conservar y/o mejorar el estatus sanitario de zonas o regiones agropecuarias, acuícolas y pesqueras; y aplicar medidas y/o sistemas de reducción de riesgo de contaminación en unidades de producción agropecuaria, acuícola y pesquera que favorecen la sanidad e inocuidad de alimentos”.

Pero éste no es el único programa con inconsistencias en el gasto: las Campañas Fitozoosanitarias tampoco cuentan con evidencia documental por más de 1 mil millones de pesos, de los casi 1 mil 400 millones que gastaron. Éstas buscan “apoyar campañas contra plagas y enfermedades de las plantas y animales”, indica el Senasica.

Por la Vigilancia Epidemiológica de Plagas y Enfermedades Cuarentenarias, la institución gastó 560 millones de pesos pero sólo comprobó 150 millones.

Con este programa, el Senasica monitorea “el comportamiento de las enfermedades y plagas de los animales, para la aplicación de medidas preventivas, de control y erradicación de dichas enfermedades”.

Aunado a lo anterior, el Programa de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera registró unos 140 casos con “errores” en el registro de los nombres de beneficiarios y de evidencias que comprueben que recibieron los subsidios por más de 160 millones de pesos.

Las ayudas eran para atender “los riesgos de contaminación en la producción agropecuaria para mantener estándares de calidad que exige el mercado global”, expone el propio Senasica en su página de internet.

El riesgo de la falta de inocuidad

Antonio Medrano, secretario técnico del Frente Auténtico del Campo (FAC), señala que el Senasica no tiene identificadas las zonas o regiones del país con condiciones inadecuadas de sanidad e inocuidad agroalimentaria, y eso implica “que los alimentos que se produzca en esas zonas no se pueden exportar”.

El integrante del FAC asegura que este organismo “trafica con todo tipo de intereses. Hay productores registrados como exportadores y no tienen una cabeza de ganado. Las cuarentenas y cordones sanitarios que hacen, son para los pequeños productores (pequeños ganaderos y agricultores), los que más se han beneficiado de este órgano son los grandes criadores que fungen como coyotes e intermediarios ganaderos”.

Consultada sobre el tema, la Dirección General de Administración e Informática del Senasica explica a Contralínea: “La presente administración del Senasica se encuentra en proceso de análisis y revisión de la información y documentación que la pasada administración entregó durante el proceso de entrega-recepción y de rendición de cuentas de la Administración Pública Federal. En caso de localizar anomalías y/o mal uso de recursos públicos, una vez analizada la información será comunicada ante las Instancias Fiscalizadoras correspondientes, a fin de deslindar responsabilidades”.

No obstante, los informes internos de Senasica a los que tuvo acceso este semanario revelan que fueron poco más de 3 mil 200 millones de pesos de cuatro programas los que carecen de evidencias.

Al respecto, Francisco Chew Plascencia, líder del Movimiento Social por la Tierra (MST), comenta que el Senasica ha sido “deficiente, en función del presupuesto que consume, pero permite contener, en ciertas zonas y vedas, que se trasladen enfermedades y plagas de una región a otra”.

El líder campesino recuerda uno de los casos que afectaron la producción de alimentos: el de la Broca del café, plaga que hace 2 años se extendió “afectando seriamente los cafetales”.

Chew Plascencia también menciona que el Senasica fue omiso “en el caso del pulgón amarillo que atacó al sorgo en el Bajío y se extendió por todo el país”.

La administración responsable

Cuando ocurrieron estas presuntas anomalías –que ya investiga la nueva administración de Francisco Javier Trujillo Arriaga–, el Senasica era dirigido por Enrique Sánchez Cruz, quien se mantuvo en el cargo por 12 años: desde la administración de Felipe Calderón Hinojosa.

Desde sus inicios, este exfuncionario fue vinculado con grupos de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN). En enero de 2009, Contralínea documentó –de acuerdo con los perfiles profesionales de la propia Sagarpa– que Sánchez Cruz estaba vinculado con “grupos priístas; posteriormente se acercó a los grupos panistas buscando su acomodo. Se ha allegado de un equipo de trabajo de delegados estatales vinculados al PRI, sin aplicar las nuevas tendencias de la sanidad agropecuaria”.

Érika Ramírez

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