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El presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que los tecnócratas que le antecedieron apostaron a la privatización y son corresponsables de la quiebra, del fracaso de Petróleos Mexicanos (Pemex). Ellos, dijo, “están ahora en una postura –para decirlo suavemente– de escepticismo, porque está muy endeudada y dicen que no se va a poder”.

Agregó que puede ser el mejor negocio del mundo, pero con la corrupción fracasa. “Se pasaron [con el saqueo], hasta convertir a Pemex en una empresa fracasada, cuando extraer un barril de petróleo cuesta 5 dólares y se vende en 55 dólares”.

Por ello, aseguró, vamos a limpiar a Pemex de corrupción y esto nos va a permitir sacar adelante a la empresa”.

El presidente dijo que la reforma energética resultó un rotundo fracaso. “Los órganos independientes estaban al servicio de los saqueadores de Pemex. Las cosas cambiaron afortunadamente y hemos tomado la decisión de fortalecerlo”.

Por su parte, el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, indicó que el problema de Pemex es un asunto de ineficiencia, ineficacia y corrupción. Tan sólo, dijo, el año pasado la deuda fue de 3.5 por ciento del PIB de 6 años y no está claro a dónde se fue ese recurso.

Nancy Flores