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Caracas. Venezuela fortalece los principios de su política exterior para consolidar un futuro de paz en medio del adverso escenario para el desarrollo y constantes amenazas contra la estabilidad nacional.

En el transcurso del año que recién comienza, el Ejecutivo reafirmó el firme propósito de preservar las conquistas en un clima de respeto, alejado de intermediarios, pero dispuesto a defender la soberanía.

Así lo confirmó el presidente Nicolás Maduro antes de asumir su segundo mandato presidencial para el período 2019-2025, cuando emplazó a los gobiernos del autodenominado Grupo de Lima a reformar su postura injerencista y respetar los asuntos internos de la nación.

“Si el Grupo no rectifica su declaración, donde le atribuye aguas jurisdiccionales venezolanas a la República Cooperativa de Guyana, Venezuela tomará medidas diplomáticas para la defensa del país”, recalcó el mandatario en reciente rueda de prensa.

El jefe de Estado calificó de inaceptable el punto nueve del documento emitido por la alianza, su pretensión de modificar los límites marítimos y territoriales, y decidir sobre riquezas del país.

La declaración, divulgada el 4 de enero último, llamó además a desconocer el segundo mandato de Maduro, iniciado el 10 de enero.

De acuerdo con el texto, el Grupo de Lima sugirió al mandatario declinar el poder a la Asamblea Nacional -Parlamento en desacato-, aseveraciones que de acuerdo con Maduro, quiebran cualquier posibilidad de tolerancia, así como los límites del país.

Asimismo, el documento condenó la expulsión de dos buques de exploración de la transnacional ExxonMobil de aguas jurisdiccionales venezolanas, para reconocer esa zona como exclusiva de Guyana.

Como respuesta al plazo indicado por Caracas, 11 países firmantes dimitieron su posición para revalidar el reconocimiento a los límites marítimos de la nación suramericana, en disputa con Guyana.

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, consideró esta acción como un triunfo de la diplomacia bolivariana de paz en respeto a la integridad territorial tras conocerse el retiro del criterio de intromisión por Panamá, Perú, Guatemala, Costa Rica, Argentina, Chile, Colombia, Brasil, Santa Lucía, Honduras y Ecuador.

Política de paz consolidada en 2018

La postura de Caracas ante la injerencia de la alianza de derecha confirmó además el trabajo que durante 2018 reconfiguró las relaciones internacionales del país, tema en agenda para contener el cerco explícito sobre su soberanía.

Como respuesta, Venezuela reforzó su política exterior con cuatro ejes estratégicos, que incluyeron la consolidación de una nueva ubicación del poder en Latinoamérica y el Caribe, y combatir el aislamiento a la vez que respaldar el regreso de connacionales a través del Plan Vuelta a la Patria.

Asimismo, fortalecer sus alianzas militares y el intercambio con aliados en giras y visitas oficiales de altos funcionarios del país suramericano a naciones como China, Rusia o Turquía.

Si bien estas acciones no consiguieron detener el hostigamiento de gobiernos adversos contra el país, nuevamente ratificaron la intención de la gestión del presidente Maduro en el impulso del diálogo, así como para trabajar por la prosperidad económica de los venezolanos.

En ese sentido, un momento importante del escenario regional resultó el relanzamiento de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) en Managua, Nicaragua, donde los miembros reiteraron su rechazo a las artimañas estadounidenses sobre la región.

A través de su declaración final, el organismo rechazó las acciones del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y de algunos países para agredir la soberanía, la autodeterminación y el orden constitucional de Venezuela.

En medio de esta nueva configuración regional, en 2018 el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, envió un mensaje al Grupo de Lima y su arremetida diplomática contra Venezuela.

El mandatario reiteró la invitación al presidente Nicolás Maduro para asistir a su toma de protesta, lo que generó la reacción adversa de sectores derechistas mexicanos e internacionales. Sin embargo, el mandatario venezolano agradeció la acogida de políticos y sectores populares a la vez que ratificó a López Obrador la voluntad de estrechar lazos de cooperación, mientras que el jefe de Estado mexicano anunció su negativa a romper relaciones con el vecino país, en reconocimiento a su autodeterminación.

A esto se sumaron las giras para contrarrestar la arremetida mediática contra la legitimidad del gobierno, encabezadas por el presidente Maduro y el canciller Arreaza, para acompañar las elecciones presidenciales venezolanas.

En medio de un clima de tensión por el llamado de Estados Unidos y sus aliados para deslegitimar el proceso electoral de mayo de 2018, el resultado de las urnas recibió el aval de organismos como el ALBA-TCP y otros 94 países presentes en la juramentación del 10 de enero último.

Defensa de connacionales y territorio nacional

Otro de los puntos medulares de la agenda del Ejecutivo venezolano resultó el establecimiento de un puente aéreo y terrestre para el retorno voluntario de emigrantes nacionales en situación de vulnerabilidad a través del Plan Vuelta a la Patria.

En cuatro meses, la iniciativa alcanzó la cifra de más de 10 mil retornados desde ocho países y se consolidó como uno de los logros más sólidos de la política exterior venezolana.

El Ejecutivo fortaleció la preparación militar para la defensa de la soberanía a través de varios acuerdos militares, visitas y ejercicios conjuntos con países amigos ante la creciente amenaza de Washington y gobiernos de la región.

Entre las acciones concretadas en esa área destacó la operación combinada China-Venezuela, con la visita del buque hospital de la Armada asiática a puerto venezolano para distintas operaciones entre ambas fuerzas.

Asimismo sobresalieron los ejercicios militares con Rusia, que cerraron el año con una maniobra aérea conjunta que implicó la llegada a Caracas de cuatro aviones de la Fuerza Aérea de la nación euroasiática.

Nuevamente, esta cooperación estratégica encendió las alarmas de Estados Unidos y sus aliados regionales, en particular por la importancia geopolítica de este escenario de operaciones y el papel disuasivo que tienen para contener los planes de intervención directa contra Venezuela.

Elizabeth Borrego Rodríguez*/Prensa Latina

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