viernes 10, julio 2020

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El ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) que explotó el pasado 18 de enero en Tlahuelilpan, Hidalgo, con un saldo hasta ahora de 85 personas fallecidas, se cerró hasta las 18:20 horas de ese día, admitió el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo. Media hora después se registró la explosión y el posterior incendio.

Las autoridades tuvieron conocimiento de la toma clandestina 4 horas antes de la conflagración, cuando el personal militar arribó al lugar (a las 14:30 horas). No obstante, el secretario afirmó que no se cerró de inmediato porque en ese momento el ducto no registraba una disminución considerable en su presión. Es decir, la derrama para ese momento era mínima.

Según el funcionario, esta tardanza de casi 4 horas se dio porque existen protocolos para el cierre de ductos dañados por tomas clandestinas. Son parámetros de seguridad que miden el flujo, y hasta que no se llega a cierto nivel de caída no se cierran, explicó.

Durazo agregó que cada día se reciben en promedio 484 alertas de este tipo en el centro de monitoreo de ductos de la petrolera mexicana.

Por su parte, el general Crescencio Sandoval explicó que los primeros en llegar al lugar fueron 25 militares que realizaban labores de patrullaje. Ellos identificaron la toma clandestina que, para ese momento, presentaba poco flujo de combustible derramado.

El secretario de la Defensa Nacional detalló que conforme iba pasando el tiempo, los militares reportaban la situación, pues cada vez llegaban más personas a tratar de obtener el hidrocarburo.

Por ello los militares, al verse rebasados por la población, pidieron refuerzos, dijo el secretario Sandoval. Al lugar arribaron otros 60 elementos castrenses que también intentaron persuadir a los pobladores, que para entonces sumaban entre 600 y 800.

El general admitió que los militares no pudieron contener a las decenas de personas que se encontraban en el sitio previo a la tragedia.

Nancy Flores