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Suman ya 66 las víctimas mortales del incendio provocado el pasado 18 de enero por una toma clandestina, en el ducto Tuxpan-Tula, kilómetro 226, en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo.

Por estos mismos hechos, otras 76 personas se encuentran hospitalizadas, muchas de ellas en condiciones críticas, incluyendo seis menores de edad, uno de ellos de apenas 12 años. De acuerdo con el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, varias de estas víctimas se debaten entre la vida y la muerte.

En conferencia de prensa esta mañana en Palacio Nacional, el gobernador indicó que el siniestro ocurrió a las 18:50 horas, cuando ya cientos de personas se encontraban ahí, tratando de obtener combustible. También señaló que el rompimiento del ducto se había registrado 2 horas antes, y desde ese reporte personal militar había acudido al lugar.

Según Fayad, los militares intentaron en todo momento persuadir a las personas para que se retiraran del lugar ante el riesgo, pero no pudieron lograrlo.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador indicó que la prioridad es salvar las vidas de los heridos. Asimismo, se comprometió a informar a lo largo de este día y de mañana 20 de enero sobre la tragedia.

El presidente dijo que se llegará a la verdad sobre este terrible suceso. Y añadió que no dará marcha atrás a su campaña contra el robo de combustibles.

En la conferencia, el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, advirtió que los hechos se derivaron de un acto intencional, que fue la perforación del ducto.