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Cuando se trata de derechos de los trabajadores, al unísono gobierno y grandes medios de comunicación han dicho que se trata de “privilegios”. Toda una campaña para denostar a los integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) o los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social… Durante los anteriores sexenios se les tachó de “privilegiados” a quienes a duras penas lograban o logran sostener derechos elementales: contrato colectivo, jornada laboral de 8 horas, vacaciones, días de descanso, pago de horas extras. Se les acusó de estar sangrando el erario y ser beneficiarios de una situación “inviable” para las finanzas del país o sus patrones.

En los últimos sexenios, la denostación en el discurso oficial, repetido de manera entusiasta en noticieros y primeras planas, se acompañó invariablemente de toletes, balas de goma y gases lacrimógenos, cuando esos “privilegiados” de salarios de entre 3 mil 500 y 10 mil pesos mensuales no entendían que debían aceptar el despojo de su fuente de trabajo o de derechos laborales adquiridos.

Hoy los verdaderos privilegiados –como los ministros, los magistrados, los jueces y varios funcionarios de los organismos autónomos– se atrincheran desde su coto de poder para defender sueldos y prebendas de los que deberían estar avergonzados. Aseguran que no son privilegiados. En su cinismo, se han amparado judicialmente y han tratado de instalar en la opinión pública el discurso de que no ganan tanto y, además, lo que ganan se lo “merecen”.

¿En serio alguien “merece” en el servicio público mexicano sueldos y canonjías como los de los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación?

En 2018, de acuerdo con el Analítico de Plazas y Remuneraciones del Poder Judicial de la Federación, publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el Diario Oficial de la Federación en enero de 2018, se establece que el sueldo de cada ministro ascendió a 578 mil 186 pesos al mes. Así de claro. Los mexicanos pagan a cada ministro anualmente 6 millones 938 mil 234 pesos. Mantener los sueldos de estos 11 señores y señoras autonombrados “eficientísimos e incorruptibles” costó sólo en el año finalizado 76 millones 320 mil 574 pesos.

Lo peor es que no es todo. También gozan de una serie de canonjías que vienen a sumarse a sus exorbitantes percepciones. El Manual que Regula las Remuneraciones de los Servidores Públicos del Poder Judicial de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2018 estuvo vigente, como su nombre lo indica, durante todo el año que termina.

La rapiña de los compungidos ministros no tiene parangón. Las percepciones que les pagan los mexicanos se integran de ocho rubros: sueldo base, compensación garantizada, prestaciones nominales, sueldo tabular, percepciones ordinarias, percepciones extraordinarias y prestaciones.

¿Y en qué consisten las “prestaciones” de los ministros (para ellos y, en algunos rubros, sus parejas y sus hijos menores de 25 años) que se suman a sus diferentes tipos de sueldos, prestaciones nominales y otras? Veamos, según el documento.

Seguros: “Beneficios adicionales que se otorgan a los servidores públicos del Poder Judicial de la Federación, establecidos en consideración a las necesidades de los mismos, con el fin de coadyuvar a su estabilidad económica y al bienestar de su familia” (sic). Se trata de cuatro tipos de seguros:

Seguro de Vida Institucional: “Beneficio que tiene por objeto cubrir los siniestros de fallecimiento o de incapacidad e invalidez total y permanente de los servidores públicos, con lo que se contribuye a su seguridad o la de su familia. La suma asegurada básica es equivalente a 40 meses de sueldo básico”.

Seguro Colectivo de Retiro: “Beneficio económico en favor de los servidores públicos que se retiren o se jubilen en los términos que establece la Ley del ISSSTE [Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado], para hacer frente a las contingencias inherentes a la separación del servicio. Se otorga una suma asegurada de hasta 25 mil pesos, de acuerdo con los años de servicio y edad” (sic).

Seguro de Gastos Médicos Mayores: “Beneficio que se otorga a los servidores públicos, así como a su cónyuge, concubina o concubinario, o pareja del mismo sexo (por matrimonio civil o cualquier figura reconocida por la legislación civil) y/o hijos solteros menores de 25 años, ante la eventualidad de un accidente o enfermedad cubierta que requiera tratamiento médico, cirugía u hospitalización”.

Seguro de Separación Individualizado: “Beneficio establecido en favor de los servidores públicos de mando medio y superior, que otorga el Poder Judicial de la Federación a quienes manifiesten voluntariamente su decisión de incorporarse a dicho beneficio; tiene la finalidad de proporcionar una seguridad económica y preservar el ingreso de éstos, en tanto se reincorporan, en su caso, al mercado laboral ante la eventualidad de su separación del servicio público por cualquier causa”.

Adicionalmente las “prestaciones económicas” de los ministros son 11: aguinaldo; ayuda de gastos funerales; ayuda por incapacidad médica permanente; ayuda de anteojos; estímulo por antigüedad; estímulo por jubilación; licencia prejubilatoria; pago de defunción; prima vacacional; prima quinquenal; vacaciones.

Destaca la “ayuda para anteojos”: “Beneficio de carácter económico para la adquisición de anteojos, con la finalidad de contribuir a la protección de la salud de los beneficiarios de los servidores públicos, así como de los pensionados”.

Para no dejar de sorprendernos, los ministros tienen “Otras Prestaciones”: “Percepciones adicionales en beneficio de la economía de los servidores públicos”. Son nueve: Asignaciones Adicionales (“Prestación de carácter general con la finalidad de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida individual y familiar”); Ayuda al Personal Operativo; Pago por Riesgo (“Cantidad que se otorga a los servidores públicos de mando del Poder Judicial de la Federación, dada la naturaleza, complejidad y responsabilidad de las funciones que tienen encomendadas”); Ayuda por Jornadas Electorales; Reconocimiento Especial; Ayuda de Despensa (“Beneficio económico anual para los servidores públicos con el fin de coadyuvar a solventar sus gastos de fin de año”); Estímulo Día de la Madre; Estímulo Día del Padre, y Fondo de Reserva Individualizado.

También cuentan con “pago de horas extraordinarias” y “apoyos a la capacitación”. Finalmente, tienen también las prestaciones del ISSSTE como todos los demás trabajadores del Estado.

Debe recordarse que quienes se retiren tienen derecho al 80 por ciento de todo hasta que mueran. Y aun así, si su pareja sobrevive, ésta seguirá cobrando hasta que fallezca.

Mejor que ganar la lotería.

Zósimo Camacho

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