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Con la extinción del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) desaparecen 38 altos mandos de los mejor pagados en la Administración Pública Federal. Cada uno de los servidores en esos cargos públicos –responsables de la seguridad del Estado, pero dedicados de tiempo completo al espionaje político y a la desmovilización de organizaciones sociales– cobraron salarios hasta 2018 de entre 1 millón 900 mil y 2 millones 400 mil pesos anuales (unos 200 mil pesos mensuales). Además de las prestaciones, como seguro de vida, bonos por riesgo, gastos médicos privados, seguridad, viáticos, equipo, aguinaldo, entre otros.

De acuerdo con los últimos informes guardados celosamente por ese órgano de seguridad nacional, la estructura de 3 mil 500 “expertos” en seguridad que ahora se convierte en la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), y que depende de la Secretaría de Seguridad Pública –a cargo de Alfonso Durazo–, está integrada por una Dirección General, una Secretaría General, seis coordinaciones generales, una Escuela de Inteligencia para la Seguridad Nacional, una Unidad de Administración, Finanzas y Desarrollo Humano y un Órgano Interno de Control.

Fuentes internas aseguran que sólo unos cuantos de esos 38 altos mandos del Cisen podrán pasar a la recién creada Agencia, sobre todo porque ninguno de ellos ganará más que el presidente de la República, quien se fijó un salario de 108 mil pesos mensuales. Ello les significará una reducción de entre el 50 y el 60 por ciento directo al salario.

Así que los funcionarios de mayor nivel del nuevo órgano nacional de inteligencia tendrán sueldos menores a los 100 mil pesos mensuales.

El Cisen mantenía una nómina de 3 mil 500 empleados, de los cuales 38 ocupaban los cargos más importantes en su estructura, a pesar de que en su mayoría carecen de experiencia profesional.

El último organigrama del aparato de inteligencia civil del Estado mexicano –del que Contralínea obtuvo copia–, revela los salarios de quienes tenían los medios para espiar impunemente a los mexicanos, sufragados con recursos públicos y considerados como los gastos más opacos de la administración federal.

El secretario Alfonso Durazo ha declarado a la prensa que se recuperará todo aquello que sea rescatable del Cisen, particularmente el personal que haya tenido un desempeño institucional y que haya servido con ética en su labor de inteligencia.

No obstante, del total de personal con el que contaba el Cisen sólo algunos serían recontratados en la nueva Agencia Nacional de Inteligencia, siempre y cuando acepten reducciones de entre 50 y 30 por ciento a sus salarios.

La herencia del Cisen a la ANI

Una Dirección General y una Secretaría General del Cisen; un Órgano Interno de Control y una Unidad de Administración y Finanzas. También seis coordinaciones generales que se detallan:

1. Coordinación General de Inteligencia y Operaciones, con siete direcciones: Investigación, Análisis, Información, Información de Fuentes Abiertas, Atención al Terrorismo, Atención a la Delincuencia Organizada y Atención a Instituciones Públicas.

2. Coordinación General de Contrainteligencia, con cuatro direcciones: Contrainteligencia, Seguridad Institucional, Información Técnica y Atención a Grupos Subversivos.

3. Coordinación General de Desarrollo Tecnológico, con dos direcciones: Tecnologías de Información y Servicios Tecnológicos.

4. Coordinación General de Vinculación Nacional e Internacional, con una Subcoordinación General de Planeación y Vinculación Institucional y cuatro direcciones: Planeación y Documentación Organizacional, Vinculación Institucional, Asuntos Internacionales y Estudios Institucionales.

5. Coordinación General Jurídica, con cuatro direcciones: de lo Contencioso y Administrativo, de lo Consultivo y Normatividad, de Acceso a la Información y de Estudios y Proyectos.

6. Coordinación General de Administración y Finanzas, con dos direcciones: Programación y Presupuesto y Recursos Materiales y Servicios Generales.

Además, una Escuela de Inteligencia para la Seguridad Nacional que dependía del director general del Cisen y de la cual tendrá que decidir el secretario Durazo su desaparición o continuidad, que le permita preparar nuevos cuadros de personal eficiente y ético.

La opacidad del Cisen impedía que los mexicanos pudieran conocer quiénes eran los funcionarios que ocupaban los 38 cargos más importantes en su estructura directiva y mucho menos el salario que percibían, a pesar de que éste proviene de recursos públicos y oscilaba para cada uno de ellos entre los 160 mil y 200 mil pesos mensuales, más un bono por riesgo de trabajo correspondiente al 30 por ciento adicional al salario, con lo cual la burocracia del Cisen rebasaba el sueldo del presidente de la República.

En las tres últimas administraciones federales, Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018) como presidentes de la República, el Cisen prácticamente fue desmantelado en su función primordial: salvaguardar la seguridad del Estado, y se convirtió en un centro de espionaje telefónico, de vigilancia a opositores políticos y organizador de festejos, fiestas y cumpleaños al interior de sus resguardadas instalaciones.

Los salarios del Cisen

En el organigrama del Cisen destacan 39 servidores públicos responsables de la seguridad nacional del país. En mayo de 2013, por primera vez en 23 años de su constitución, Contralínea tuvo acceso a dicha información que las diversas entidades públicas, incluido el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (ahora Instituto Nacional), habían negado sistemáticamente a la población.

Lo mismo sucede con los salarios que perciben esos 39 funcionarios, quienes además por la importante responsabilidad que desarrollan y el riesgo que su profesión conlleva, se les asigna un 30 por ciento adicional del ingreso que reciben: el bono de riesgo.

El director general del Cisen percibía un ingreso bruto mensual de 199 mil 591.47 pesos, más el 30 por ciento por su bono de riesgo y otras prestaciones, lo que elevaba su ingreso apenas menor a los 400 mil pesos por mes. La Secretaría General tenía asignada una percepción mensual por 193 mil 755.52 pesos, más bono de riesgo y otras prestaciones.

El titular del Órgano Interno de Control, un salario de 171 mil 901.34 pesos; el jefe de la Unidad de Administración, Finanzas y Desarrollo Humano, un salario de 189 mil 944.30 pesos; de las seis coordinaciones generales, cinco tenían un salario mensual asignado por 189 mil 944.30 pesos, más bono de riesgo; unas coordinaciones más un ingreso por 175.8 mil pesos al mes; las 26 direcciones recibían cada una 192 mil 529.51 pesos.

Bienvenida la desaparición y el fin del despilfarro de dinero público del principal órgano de espionaje en México.

Miguel Badillo

[Oficio de papel]

 

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