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Desde la Torre de Petróleos Mexicanos se constataba el robo de combustible a través de los monitores de la empresa productora del Estado y “en vez de cerrar las válvulas se mantenían abiertas”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El llamado huachicoleo o robo de combustible generaba pérdidas para el Estado de más de 60 mil millones de pesos al año, y “hasta la Secretaría de Hacienda, en la administración de Vicente Fox, lo tenía contemplado como parte del presupuesto, lo descontaban de los ingresos obtenidos, el robo de combustible”, comentó en su conferencia de prensa matutina.

Ante esta situación, expresó, se han reforzado las medidas de seguridad en la exparaestatal, por lo que hoy por la mañana entraron 900 elementos del Ejército a las instalaciones de Pemex.

Explicó que cuando se tomaron medidas para resguardar el combustible se bajó el robo de más de mil pipas a 36. Ahora, indicó, en promedio son “70 pipas robadas en los últimos días, cuando mucho 100”.

Anunció que se está cambiando todo el sistema de distribución, “por eso en algunos puntos se ha padecido de desabasto, pero tiende a la normalidad porque estamos aplicados de tiempo completo a que no haya problema de abasto de combustible”, dijo.

“Estamos procurando no distribuir la reserva como se hacía anteriormente, abriendo los ductos de manera general y discriminada, sino controlando, porque lo que sucedía era que mantenían los ductos abiertos y, en los monitores de Pemex, en un piso de la Torre de Pemex, a pesar de que se estaba constatando el robo, en vez de cerrar las válvulas, las mantenían abiertas. Entonces, ya no. Ahora hay control sobre eso”, enfatizó López Obrador.

Érika Ramírez