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Sin previo aviso, en periodo vacacional y en la época del año con menor afluencia de usuarios, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ordenó el cierre de uno de sus gimnasios emblemáticos, el que se encuentra a un costado de la alberca olímpica de Ciudad Universitaria.

Cuando estudiantes, egresados y trabajadores llegaron al lugar, se encontraron con las puertas soldadas y con trabajadores de la construcción laborando dentro. Hasta el momento ya han sido destruidos los baños y la zona de ejercicio cardiovascular. Quienes realizan los trabajos han abierto un boquete en la pared que colinda con la alberca olímpica. Por ahí retiran material de desecho e ingresan equipo y herramientas de trabajo.

En el lugar se encuentra Santiago Macotela Hernández, director de Operaciones y Recintos Deportivos, quien no ha accedido a hablar con los usuarios que se encuentran a las afueras protestando por el cierre de ese espacio deportivo. Tampoco ha accedido a mostrar documento alguno que ampare el cierre y la realización de trabajos en el recinto.

Las autoridades de la UNAM pretendieron cerrar el gimnasio a lo largo del año en curso, pero las protestas de los deportistas universitarios siempre las habían hecho desistir.

De manera extraoficial, trabajadores les han comentado a los estudiantes que el gimnasio sólo permanecerá cerrado 4 días hábiles. Sin embargo, los usuarios temen que el espacio se cierre definitivamente para dar paso a una concesión privada, como ya ha ocurrido en otras áreas deportivas de la UNAM.

Contralínea se comunicó a la Dirección General de Comunicación Social de la Universidad para recabar información oficial al respecto. Laura Márquez, quien dijo sólo estar “de guardia”, señaló que no hay ningún tipo de información porque “toda la UNAM está de vacaciones”.

Zósimo Camacho