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El pasado 24 de noviembre se celebró el centenario de la Revolución de Noviembre de 1918 y de la fundación del Partido Comunista de Alemania (KPD, por sus siglas en alemán) en la sede del diario alemán Neues Deutschland en Berlín. Para el evento atendieron representantes de partidos comunistas de Polonia, organizaciones afines, así como de representantes de la República Popular Democrática de Corea, junto a miembros y simpatizantes del partido.

El secretario general Torsten Schöwitz abrió el evento recordando los sucesos revolucionarios que marcaron el país hace 1 siglo, encabezados por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, los cuales marcaron entre otros eventos el fin del estado imperial y la abdicación del emperador Guillermo II.  La Revolución de Noviembre en suelo alemán fue iniciada por los marinos de Kiel –quienes desacataron las órdenes de los superiores– y conllevarían a la proclamación de repúblicas soviéticas desde Berlín hasta Munich. Ésta misma fue heredera en gran medida de la Revolución de Octubre de 1917 en Petrogrado, Rusia. Con el triunfo de los bolcheviki con Lenin en 1917 se abriría un periodo nuevo, que marcó el rumbo la historia del Siglo XX y condujo a la proclamación de la república en Alemania y finalmente la fundación del Partido Comunista de Alemania en 1918 por Liebknecht y Luxemburgo.

En sus diferentes fases históricas el KPD vivió momentos de altibajos: durante la república de Weimar (1919-1933) tuvo una fuerte presencia en el Reichstag hasta su ilegalización con la llegada de Adolfo Hitler al poder en 1933 bajo el liderazgo de Ernst Thälmann. Durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un partido clandestino hasta su refundación tras la derrota nacional-socialista. En 1944 Thälmann fue ejecutado por el régimen nacional-socialista, a la vez que sus miembros fueron llevados a los campos de concentración en masa. Con la derrota de la Alemania fascista se refundó el partido en las zonas de ocupación occidentales, mientras que en la zona de ocupación soviética se sumó al Partido Socialista Unificado (SED por sus siglas en alemán).

En 1956 el KPD en la República Federal Alemana (RFA) fue ilegalizado nuevamente y pasó a la clandestinidad. No obstante en 1968 formó el DKP (Partido Comunista Alemán) quien en la RFA fue el sucesor del ilegalizado KPD. Finalmente en 1990 en la otrora República Democrática Alemana (RDA) hubo una refundación del KPD, el cual se declaró heredero del partido histórico y con la consumación de la reunificación alemana pasó a ser un partido legal hasta en la actualidad. El KPD coexiste actualmente junto al DKP en el escenario político de la izquierda alemana.

En tiempos de una creciente competencia por mercados y de guerras comerciales entre Estados Unidos y China, así como entre Estados Unidos y la Unión Europea y la confrontación con la Federación Rusa, las demandas derivadas del socialismo son más necesarias que nunca, según el secretario general. Estas son la libertad, la democracia, los derechos humanos, la protección del medio ambiente, el acceso a la salud de forma gratuita, entre muchas más.

Igualmente Schöwitz criticó que Estados Unidos “constituya, entrene, y arme a escuadrones de la muerte a nivel mundial”, empleados de forma criminal y contraria a la ley internacional en Siria y Libia, por citar dos ejemplos concretos. Advirtió que nuevos conflictos se están preparando presentadas como “revoluciones, guerras civiles” para derrocar y sustituir a gobiernos legítimos, en donde los medios de comunicación mainstream se hacen cómplices de forma directa.

El secretario general de la KPD constató además que la intensidad de la explotación está en alza, en la medida que la presión por aumentar la productividad no cesa. El factor de la digitalización y la denominada industria 4.0 hace peligrar los puestos de trabajo, en la medida que estos se hacen prescindibles al poder incorporar máquinas en su lugar. “Tenemos un enorme progreso científico-tecnológico y no somos capaces  de convertirlo en un progreso social”, agregó.

Refiriéndose al tema de la llegada de refugiados al país constató que “millones de personas provenientes de regiones en guerra y países pobres del mundo vienen en busca de paz y seguridad, porque quieren vivir bajo un estándar de vida adecuado. La respuestas de la Alemania capitalista son […] racismo, nacionalismo y el cierre de las fronteras”.

Concretamente la solución a estos problemas mundiales sería el socialismo, tal y como lo demostraron los países socialistas en el pasado. “El futuro le pertenece a las sociedades socialistas”. En el socialismo el proletariado tendría el poder mediante una economía centralizada bajo la forma de una repartición del ingreso a toda la sociedad, donde los medios de producción estén bajo propiedad estatal. El objetivo sería el de satisfacer la necesidades materiales y culturales de las masas y no el de fomentar el consumo solamente.

El KPD se autodefine como un partido marxista-leninista que se propone como objetivo superar el capitalismo y eliminar las clases sociales existentes. Es antifascista y antiimperialista en su concepción. Además defiende tajantemente la autodeterminación de los pueblos y la lucha anticolonial por vía de la lucha armada. Es un partido internacionalista que busca la alianza con organizaciones y partidos afines a su causa. Con base en la lucha de clases busca tomar el poder para establecer el socialismo con la participación activa del proletariado.

El KPD adhiere a la otrora Segunda Internacional y a la Internacional Comunista. Desde la historia reciente valora positivamente no solamente a la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, sino la entonces RD por su importante aportación.  Con la autocrítica y crítica necesaria, Schöwitz recalca que “la RDA fue lo mejor para la clase obrera revolucionaria en Alemania en su historia”. El KPD se muestra crítico con el proceso de la reunificación de 1989-1990 y lo tilda como la contrarrevolución.

Como consecuencia de la caída de los regímenes socialistas a finales del siglo XX, concluye que hace falta defender valorar su contribución histórica y continuar la lucha hacia el futuro para superar definitivamente el capitalismo en su forma presente. Cuando en Alemania los partidos conservadores y socialdemócratas dominan el parlamento y el gobierno, en particular bajo Angela Merkel y la CDU desde los últimos 13 años, la izquierda se encuentra en una posición de debilidad desde décadas. Concretamente el KPD no está representado actualmente ni en el Bundestag, ni a nivel regional.

Para alcanzar estos objetivos haría falta no sólo fortalecer los partidos de izquierda en sí, sino llegar a la clase trabajadora y alcanzar una unidad entre ellos, que hoy brilla por su ausencia. Con el crecimiento reciente de  partidos de extrema derecha –en particular de la Alternativa por Alemania (AfD, por su acrónimo en alemán)– hoy más que nunca hay que recuperar a los votantes de izquierda y superar la división existente entre sus militantes.

Axel Plasa

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