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Una de las últimas acciones del priísta Enrique Peña Nieto, en su calidad de presidente del país, parece ser más un pago de “favores” que un legítimo acto de gobierno: se trata de la entrega de la Condecoración de la Orden Mexicana del Águila Azteca a Stephen Allen Schwarzman, presidente de uno de los fondos buitre más abusivo del mundo, denominado así por su nivel de especulación y agresividad financiera.

La Orden Mexicana del Águila Azteca es la distinción que se otorga a extranjeros “con el objeto de reconocer los servicios prominentes prestados a la nación mexicana o a la humanidad”, refiere la Presidencia de la República. Por eso sorprende que Peña la haya regalado sin más al cofundador y cabeza de The Blackstone Group.

En México, ese fondo que lidera Schwarzman se ha enriquecido con negocios opacos en la estatal empresa productiva Petróleos Mexicanos (Pemex) y con varias inversiones en materia eléctrica. Además, ha sido acusado en otros países de especular agresivamente en los mercados de capital y causar quiebras financieras.

De hecho, este mismo año, Blackstone fue llamado a cuentas –a fines de junio– ante la Comisión de Investigación de la Crisis Española, del Congreso de ese país europeo, por sus operaciones especulativas en el sector inmobiliario.

No obstante, 7 días antes de concluir su gobierno, Peña Nieto “reconoce” al presidente de ese fondo buitre por sus “servicios prominentes prestados a la nación mexicana o a la humanidad”. Vaya contradicción.

De este obsequio en “grado de placa” da cuenta el Diario Oficial de la Federación del pasado 23 de noviembre  , donde se apunta que la distinción la otorga directamente el priísta: “Enrique Peña Nieto, presidente de los Estados Unidos Mexicanos, en ejercicio de la facultad que me confiere el artículo 89, fracción l, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos […]”.

En las consideraciones del Acuerdo presidencial, se apunta “que es propósito del gobierno de los Estados Unidos Mexicanos reconocer al señor Stephen Allen Schwarzman, presidente y cofundador de The Blackstone Group, por sus gestiones para facilitar importantes inversiones de dicha empresa en el sector energético mexicano”.

Además, que “Schwarzman ha sido un valioso aliado de México al reconocer la importancia económica y comercial de nuestro país, así como con la promoción de significativas inversiones, principalmente en el sector energético y de infraestructura; que […] como presidente y cofundador de The Blackstone Group ha desarrollado proyectos de generación de energía eléctrica para nuestro país, como el parque eólico Ventika y Frontera Export, la primera planta de energía ubicada en Texas para exportación de electricidad a México”.

Agrega que el magnate estadunidense “invirtió en el Proyecto Tierra Mojada, el cual consiste en una planta de generación de electricidad de ciclo combinado en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, y que contará con una capacidad de 875 mega watts, y se prevé que su construcción finalice en diciembre del 2019”; y que “ha consolidado la inversión de activos financieros y fondos de capital privado en nuestro país, lo cual ha facilitado el desarrollo de diversos sectores de la economía mexicana”.

Lo que no dice el gobierno de Peña Nieto es que Blackstone ha hecho negocios multimillonarios a la sombra de Pemex, con arrendamientos de plataformas y con una sociedad de inversión, que hasta la fecha no se ha transparentado y que ha manejado financiamientos por más de 800 millones de dólares.

Este tema data de 2015 cuando, en mayo, Pemex y Global Water Development Partners –ligada a Blackstone– firmaron un memorándum de entendimiento “enfocado en la creación de una sociedad para invertir en infraestructura de agua y tratamiento de aguas residuales para instalaciones upstream y downstream”.

Según el boletín 115 emitido por la petrolera, dicha sociedad facilitaría “el acceso a la tecnología más avanzada de la industria mundial para cubrir las necesidades de abastecimiento y tratamiento de aguas residuales de las instalaciones de Pemex, tanto en áreas de producción en tierra  y mar, como en refinerías y plantas petroquímicas”.

No obstante, de ésta no existen registros públicos, tampoco información del manejo de los fondos multimillonarios, ni siquiera en los informes que Pemex rinde ante la estadunidense Securities and Exchange Commission.

El tema no es menor, porque Pemex se ha dado a la tarea, por años, de crear compañías privadas al margen de la ley, algunas de ellas en sociedad con corporaciones trasnacionales, que no sólo no rinden cuentas sino que operan al margen de las leyes mexicanas.

Y destaca este tema porque The Blackstone Group es considerado el más importante fondo buitre a nivel mundial. El periodista argentino Alcadio Oña, describe que el modus operandi de este tipo de fondos consiste en comprar en el mercado deuda de los Estados y empresas al borde de la quiebra, a un porcentaje muy inferior al de su valor nominal, y luego litigar o presionar por el pago del ciento por ciento de ese valor.

Especulación en España

Y eso es precisamente lo que The Blackstone Group ha venido haciendo en el mundo, y España es el más reciente ejemplo de la agresividad con la que opera el fondo.

Según la española organización Plataforma de Afectados por la Hipoteca, al mayor fondo buitre se le achaca haberse convertido en la primera inmobiliaria privada en el país europeo, “a través de un complejo entramado de sociedades […] despachando un trato indigno a sus inquilinas y contribuyendo a inflar la escandalosa burbuja del alquiler”.

Información del Diario indica que en este año “el fondo buitre Blackstone se convirtió en uno de los mayores caseros de España, al superar las 20 mil viviendas; lo que ya preocupa al gobierno de ese país” (Diego Larrouy, 17 de septiembre de 2018).

Y es que en abril de este mismo año, Blackstone compró la parte (16.56 por ciento del capital) de la inmobiliaria Hispania que poseía el conocido especulador financiero George Soros. Y con ello potenció su presencia en ese mercado, que impacta a centenas de familias endeudadas y desahuciadas de sus viviendas.

Así que cabe preguntarse qué le debe en realidad Peña Nieto a Blackstone y a Stephen Allen Schwarzman para considerar que se merece la Orden Mexicana del Águila Azteca, cuando los servicios prominentes prestados a la humanidad por ese fondo buitre son el despojo, la especulación y la crisis.

Nancy Flores

[AGENDA DE LA CORRUPCIÓN]

 

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