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I. Los reporteros gráficos de todos los periódicos se dieron vuelo con las fotografías publicadas –el 30 de octubre de 2018–, con las caras largas de los empresarios (10 de ellos en la panorámica de El Financiero), con el gesto severo de Alfonso Romo Garza –el empresario regiomontano de Andrés Manuel López Obrador–, el inexpresivo rostro de Javier Jiménez Espriú, y –en la foto de El Universal– la cara sonriente y triunfadora de López Obrador y la alegre del empresario (misterioso asesor) José María Rioboó (el poder tras el trono, con sus ingenieros agrónomos para las cuestiones aeroportuarias). En la fotografía de La Jornada, otra vez ensimismado Romo Garza, el próximo puente empresarial desde la Oficina de la Presidencia. Esas y otras fotos fueron más ilustrativas que los textos sobre justificaciones, explicaciones y pormenores de que se cancelaba la construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco, quedando la tríada Santa Lucía-Toluca-Aeropuerto Benito Juárez, para bajar y subir aviones de vuelos comerciales que utilizará López Obrador y sus colaboradores, con el resto de los pasajeros extranjeros y nacionales.

II. El asunto es que los reporteros gráficos se llevaron la nota, al mostrarnos las caras de unos y otros, tras los resultados de una “consulta” sin fundamento legal para pedir la opinión de los simpatizantes de Movimiento de Regeneración Nacional, quienes “adivinaron” al vuelo las señales que estuvo enviando López Obrador. En el tour de force (demostración de fuerza, poder o destreza) del poder político versus el poder económico, se impuso el poder político con los principios de: “mi gobierno no estará al servicio de una minoría” y “obedecerá el mandato de los ciudadanos”. Fue la democracia directa, como expresión de la soberanía nacional y la advertencia de que hemos de acostumbrarnos a las consultas para la toma de las decisiones presidenciales en el sexenio 2018-2024. No habrá estira y afloja, ni toma y daca. El tabasqueño asegura que las antiguas complicidades entre el poder económico y el poder político son cosas del antiguo régimen priísta-panista.

III. Aunque su partido Morena está integrado por expriístas (empezando por López Obrador), panistas, perredistas y quienes se fueron sumando a la causa de “Juntos haremos historia”, han jurado haber cambiado políticamente en un viraje de 180 grados para no ser más de lo mismo. Falta ir de los dichos a los hechos. Que López Obrador cumpla sus promesas como programa de gobierno, que sus colaboradores –que serán sus empleados– respondan; y los que se vayan quedando en el camino sean sustituidos por nuevos y jóvenes para que se vayan los de la “pelea pasada”. Y quienes asumirán con Obrador el presidencialismo, actúen sin corrupción política y sin corrupción económica, para pintar su raya con el inmediato pasado. Así que continuarán las caras largas con las sonrientes en un arranque sexenal que tendrá tensiones. La “diosa” fortuna sigue cobijando al tabasqueño, quien, con sus audaces atrevimientos y su virtud republicana de honradez, se enfrentará a los empresarios para hacerlos caminar en provecho del pueblo.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Miércoles, 21 de Noviembre 2018