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I. Cinco cuentas públicas de Vicente Fox, tres de Felipe Calderón y cuatro de Enrique Peña no han sido revisadas por los diputados federales de los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional, de la Revolución Democrática y todos los demás que dicen representar al pueblo, pero que más por complicidad que por negligencia se han hecho de la vista gorda. Once cuentas en total permanecen archivadas, aunque se sabe que desde siempre a ningún presidente se le fincaron responsabilidades, ya que las cuentas revisadas se aprobaron como una tradición de que en “el país de un solo hombre” son intocables los presidentes, por más que se encuentren desfalcos y gastos no comprobados. Esto es parte de la historia del autoritarismo y su corrupción. A Peña, verbigracia, no le han examinado cuatro cuentas. Ahora que Movimiento Regeneración Nacional domina la escena legislativa –es decir, los lópezobradoristas–, nada harán, salvo las consabidas críticas y lo dejarán en la impunidad con el “perdón y olvido”. Igual les irá a los dos panistas. Ya veremos qué pasa con la rendición de cuentas de Andrés Manuel López Obrador.

II. Por lo pronto, la información de la reportera Claudia Salazar (Reforma, 28 de octubre de 2018) no pasará de ser información: si hay gastos de más, los diputados los justifican, ya que la cuenta pública es de los tres poderes y ellos son parte de uno; por lo cual pasarán por alto el mal uso de los dineros públicos. No deslindar responsabilidades es la constante del presidencialismo que ha detentado por 60 años el priísmo y 12 años el panismo. Así que el daño económico y social generado a la nación desde al menos 1946 (cuando el PRM cambió de sigla a PRI) ha sido devastador, porque sin rendición de cuentas los funcionarios han cometido toda clase de corruptelas. Urge no pasar por alto esa obligación de la representación para que sepan los ciudadanos cómo han usado el presupuesto de gastos. Si bien los tres últimos presidentes presentaron sus cuentas, no sabemos qué hicieron con los ingresos nacionales; sobre todo porque los diputados no cumplieron con su obligación de verificar si hubo honradez o corrupción en su manejo.

III. Que estén pendientes 11 cuentas por verificar significa que el presidencialismo no rinde cuentas a los representantes. Y esto ha permitido impunidad y que los robos estén a la orden del día por quienes no tienen ningún control. Se saquean las arcas nacionales a sabiendas de que no serán llamados a cuentas. Así es como la corrupción e impunidad de Fox, Calderón y Peña son el santo y seña de un sistema que fue puesto en jaque-mate en las pasadas elecciones presidenciales. Si Morena no rinde cuentas de sus actos presupuestarios, entonces tendremos una profundización de la crisis política y el presidencialismo estará nuevamente en la picota, desbordado por los mexicanos que buscarán detener la crisis con decisiones como procesar y sancionar penalmente a quienes no rindan cuentan y a aquellos que no las examinen para tapar corrupciones. Así que, repito, con Peña son ya tres presidentes que, inconstitucionalmente, han librado la rendición de cuentas y han escapado a las sanciones que los hacen presuntos rateros.

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Martes, 20 de Noviembre 2018