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I. Los cambios a los 136 artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos han aumentado de tal naturaleza que sus 707 adiciones son más de cinco veces el grueso del texto original. La reportera Andrea Becerril (La Jornada: 28/X/18) recabó la información de un estudio elaborado por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, cuyo análisis reporta que cada vez que un nuevo personaje asume la Presidencia –de Venustiano Carranza a Enrique Peña– busca agregarle fines a nuestro documento básico, para que su gobierno transite en una legalidad a su modo. Así que es muy poca la novedad que presenta el Instituto Belisario Domínguez respecto a cómo, sexenio a sexenio desde su promulgación en 1917, la Carta Queretana ha sido cambiada por el presidencialismo. Y que ahora, con el inminente relevo de Andrés Manuel López Obrador, está en la mira para aumentarle nuevos fines que modifiquen los actuales.

II. Al reporte del Instituto Belisario Domínguez le faltó agregar que existen, al menos, dos documentos que han registrado puntualmente esas adiciones. Uno editado durante el salinato, titulado: Adiciones y reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de 1990-1992. Y el otro con el nombre de: La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a través de los regímenes revolucionarios: 1917-1990, editado por la entonces Secretaría de Programación y Presupuesto, suscrito por Ernesto Zedillo como titular de esa dependencia. También están los tres tomos de Manuel Bartlett Díaz: Las reformas a la Constitución de 1917, en editorial Porrúa. 2004. En el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM llevan con más rigor histórico esas adiciones a nuestra Ley Fundamental. Así que si bien una Constitución no es un texto intocable, para poner conforme a las necesidades de nuestro presidencialismo el nuestro, ha sido objeto de cambios salidos del Congreso de la Unión que se transforma en Constituyente.

III. Y es que desde Carranza, cada sucesor de los 24 que ha habido, le ha puesto su marca: quitado, aumentado y modificado sus fines políticos, económicos, sociales y culturales. Y la han hecho un libro que crece en volumen, pasando de las 21 mil palabras originales a tener casi 112 mil, donde el más modificado ha sido el Artículo 89, que regula las facultades del presidente en turno. Así que con un Congreso a su servicio, es de esperarse que el lópezobradorismo le introduzca más de 100 cambios para normar su conducta presidencial conforme a sus programas. Para que al concluir su sexenio, la Ley Fundamental aumente en cambios, en páginas y tenga más de 800 adiciones. Ya es bastante complicado su manejo incluso por los constitucionalistas y con ella sus leyes reglamentarias que, a su vez, aumentan y presentan dificultades para su conocimiento. Reformarla es una constante, más que una excepción; ya que la regla presidencial es que cada presidente quiere una Constitución a su servicio, no para cumplirla y hacerla cumplir en sus cientos de miles de fines, sino al menos, como guía jurídico-política.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Jueves, 08 de Noviembre 2018

 

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