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I. Una mano amiga me hizo llegar el libro de Landelino Lavilla Alsina: Una historia para compartir. Al cambio por la reforma: 1976-1977 que, simultáneamente a la reseña de Santos Juliá (El País, 22 de abril de 2017), completa lo que el político Lavilla nos comparte en el texto que sirve a la memoria de ese otro ilustre estadista que fue Adolfo Suárez González. El que implantó con sabiduría política la transición de los resabios de la dictadura franquista a la democracia de la monarquía constitucional, en la España de los virajes de 1808-1814, 1936-1939 y de 1975-1982; y que certeramente analiza Álvaro Soto, en su ensayo La transición a la democracia. España 1975-1982 (Alianza Editorial). Existen un gran número de libros sobre ese original tránsito, como el de José Luis Leal: Una política económica para España: lo necesario y lo posible durante la transición (Planeta). Y dos indispensables, completísimos trabajos. Uno de Victoria Friego: Diccionario de la transición, entre los 67 biografías está la de Landelino Lavilla (editorial Plaza Janes). Y el fabuloso Memoria de la transición, coordinado por Antos Juliá, Javier Pradera y Joaquín Prieto (editorial Tauros), completísima investigación de lo ocurrido centralmente entre 1973 y 1986, para explicar cómo “se desmontó el sistema político del franquismo”, la feroz dictadura neonazifascista que la manu militari quiso descarrilar con la intentona golpista del 28 de febrero de 1981.

II. A lo que voy es a las memorias de Landelino Lavilla, uno de los principales actores de la transición española que en sus casi 400 páginas reflexiona sobre los resabios del franquismo mediante una reforma de gran calado jurídico-político de fines constitucionales, para darle a España, sin rupturas y sin otra violencia popular, un nuevo régimen legitimado mediante elecciones en una transición pactada y pacífica. La lectura de este libro y los citados son para tener una experiencia de cómo transitar de un sistema autoritario-autocrático y militar a un régimen democrático. Y después cómo resolver con más democracia los problemas de las democracias (la indirecta o representativa y la directa ahora tachada de populismo). Y como el pintor ante un paisaje, que cree está copiando, cuando en realidad está recreando con tal originalidad como lo hicieron en su momento –por ejemplo– Van Gogh, Leonardo y tantos otros más; no se puede copiar un régimen, sino que a partir del conocimiento de la historia y la experiencia, cada nación debe encontrar su propio camino.

III. Así que hay que meterse de lleno al texto de Lavilla (1934) quien se encargó “de traducir en la práctica legislativa las iniciativas políticas del gobierno para iniciar el proceso de transición”. Podemos encontrar la biografía de Lavilla en el Diccionario de la Transición de Victoria Prego. Y su autobiografía es este libro donde cuenta cómo se crean las condiciones para el cambio, vía las reformas legales-políticas y democráticas. Entre la reforma y la ruptura transitó el alumbramiento constitucional para fundar la España actual, prácticamente con el nombramiento de Adolfo Suárez el 5 de junio de 1976. Y meses después presenta la Ley para la Reforma Política, precedida de reformas penales para la amnistía-indulto, donde están las contribuciones de Landelino Lavilla en su “guion” para la transición. Un libro fabuloso para completar la información de esa gran experiencia histórica.

Ficha bibliográfica:

Autor:   Landelino Lavilla

Título:   Una historia para compartir. Al cambio por la reforma

Editorial:              Galaxia-Gutenberg, 2017

Álvaro Cepeda Neri

[MISCELÁNEO][EX LIBRIS]