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En 2009 la comunidad global aprobó la “Declaración y el Plan de Acción sobre cooperación internacional en favor de una estrategia integral y equilibrada para contrarrestar las drogas” por un plazo de 10 años; sin embargo, las políticas para reducir o eliminar el consumo y la producción de drogas han sido ineficientes y contraproducentes, señala un informe del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC).

El primer objetivo planteado en dicha Declaración, fue eliminar o reducir el cultivo ilícito de amapola, planta utilizada para la producción de heroína;  del arbusto de coca  y de las plantas de cannabis o mariguana. Pese a ello, entre 2009 y 2018 no se redujo la cantidad de dichos cultivos sino al contrario, aumentó 130 por ciento en el caso de la amapola y 34 por ciento en el arbusto de coca. En el caso de la mariguana no se tiene registros de incremento, pero se cultiva en 145 países, de acuerdo con datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

El segundo objetivo de la Declaración fue eliminar o reducir la demanda ilícita de estupefacientes y los riesgos sanitarios y sociales relacionados con drogas, pero hasta 2016, al menos 275 millones de personas en el mundo consumió drogas al menos una vez en su vida, lo que representa un aumento del 31 por ciento en comparación con 2011. La droga más consumida es la mariguana, seguida de la heroína y las anfetaminas.

Las muertes relacionadas con drogas han aumentado 145 por ciento, pues en 2011 se reportaron 183 mil 500 muertes y en 2015 la cifra aumentó a 450 mil, de acuerdo con la UNODC.

Con esa Declaración se buscaba reducir o eliminar la producción, fabricación, comercialización, distribución y tráfico ilícito de sustancias psicotrópicas y  drogas sintéticas, pero el objetivo está lejos de alcanzar, pues solo en el caso de las metanfetaminas el mercado ha crecido en África, Norteamérica, Asia y Oceanía, mientras que la producción mundial de cocaína ha aumentado 40 por ciento desde 2009,  de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

También se buscaba eliminar o reducir el blanqueo de dinero relacionado con drogas ilícitas, pero a pesar de que se han empleado políticas globales para luchar contra ello, cada año se blanquea a nivel mundial entre 800 millones y 2 billones de dólares, lo que representa entre el 2 y el 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Según el documento Balance de una Década de Políticas de Drogas, “se estima que un 25 por ciento del total de ingresos de la delincuencia organizada transnacional procede de la venta de drogas, y que el mercado mundial de drogas alcanza un volumen que se sitúa entre los 426 mil y los 652 mil  millones de dólares”.

Ante tal panorama, “el objetivo de lograr un mundo sin drogas es poco realista e inalcanzable […] y los compromisos asumidos en la Declaración Política y el Plan de Acción de 2009 no se han alcanzado y, en muchos casos, se han traducido en políticas contraproducentes”, señala el documento.

Por ello, el IDPC recomienda que a partir de 2019, “los Estados miembros de la Declaración deberán reflexionar en profundidad sobre las políticas de drogas en los objetivos de la ONU de promover la salud, los derechos humanos, el desarrollo, la paz y la seguridad, y adoptar políticas y estrategias en materia de drogas que contribuyan activamente al cumplimiento de la Agenda 2030”.