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La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAICM) tendrá cuatro impactos ambientales: la desecación del lago Nabor Carrillo; la extinción de las aves migratorias que llegan al cuerpo acuoso; la contaminación del aire que se va a producir al realizar el proyecto cerca de la Ciudad de México y del Estado de México, así como la devastación de los cerros de los que se extrae material pétreo para la construcción.

Fernando Córdova Tapia, doctor y profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que el Lago Nabor Carrillo está siendo desecado “porque concentra la mayor cantidad de agua del centro del país y eso es muy riesgoso para la aviación. No puedes tener un aeropuerto a menos de 8 kilómetros de una zona que atrae aves, justamente por el riesgo de colisión entre las aves y los aviones. […]. No son compatibles las dos cosas”.

El proceso de desecación se está realizando, a pesar de que el lago “es uno de los ejemplos más importantes de restauración ecológica en el país porque regresaron las aves migratorias que ya se habían ido”, agregó el profesor de la UNAM.

Además, de que la Comisión Nacional del Agua pretende convertirlo en una laguna de regulación. Es decir, en un terreno seco que se utiliza para llenarlo con aguas negras y evitar que las zonas urbanas, como Ecatepec, se inunden.

La tercera consecuencia de la construcción del NAICM es la contaminación del aire. Al respecto, el doctor dijo que los aeropuertos se planean lejos de las ciudades por salud pública, ya que es una de las actividades más contaminantes para el ser humano por las emisiones que los aviones producen y por la gran cantidad de ruido que se genera.

Otra de las consecuencias es la devastación de los cerros que se están utilizando para extraer material pétreo. Esto responde a que el suelo de Texcoco no es estable, por lo que se necesita una gran cantidad de material para asegurar que no existan problemas constructivos. Hasta el momento se han extraído 180 minas y el aeropuerto sólo se ha construido en un 20 por ciento.

Por último, agregó que “es un proyecto completamente incompatible impulsado por interéses económicos y la consulta es una forma de decir: “¡Basta a la forma en la que hemos manejado a esta gente, a este país””.

Aseneth Hernández