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El pasado 7 de octubre el presidente electo Andrés Manuel López Obrador estuvo en Zacatecas como parte de su gira de “agradecimiento” y se comprometió con apoyar al estado en el tema de seguridad y con los proyectos de ampliación de la autopista de Aguascalientes y la construcción de la presa Milpillas.

Sin embargo, el Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas (OCMZ) y la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema) rechazan el desarrollo de dicha presa en el municipio de Jiménez de Teúl, proyecto que abastecería de agua potable en Zacatecas-Fresnillo.

En entrevista con Contralínea, integrantes del OCMZ mencionan que aunque el proyecto Milpillas se comenzó a planear desde 2015, durante el gobierno de Miguel Alonso no se informó a los ciudadanos ni se realizó ninguna consulta.

Sin embargo, el OCMZ realizó un análisis del estudio de factibilidad del proyecto y concluyeron que no garantiza el abastecimiento de agua en zonas aledañas, puede aumentar el costo del agua, provocar inundaciones e impactos ambientales. Por ello, las organizaciones se encuentran en oposición al proyecto.

Además, “el agua no será para el uso doméstico y habitacional, sino para uso privado, es un proyecto encaminado a la reforma de la Ley General de Aguas, lo que va a permitir que cualquier persona que tenga una construcción puede explotarla”, señala el OCMZ.

 “Lo que implica la entrega por completa de aguas subterráneas a los grandes terratenientes y a las empresas transnacionales extractivistas, empezando con Grupo Modelo, ahora propiedad de Anheuser Busch Inbev”, argumentan las organizaciones en un comunicado.

Rema y OCMZ piden la revocación de la autorización de proyecto otorgado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat); que se consulte a los ejidatarios de los 20 ejidos que se encuentran en la zona que será impactada, y sostienen que “el presidente (electo) tiene que respetar la autodeterminación de los pueblos, que no es no”.

Además, hay otras alternativas para garantizar el abasto de agua, pues en Zacatecas no está regulado el control del agua, no hay medidores, hay fugas, instalaciones viejas y desigualdad. Por ello, las organizaciones sugieren que se empleen tecnologías para priorizar el consumo comunal y no se haga el megaproyecto que favorecerá a grandes empresas.

Berenice Santos