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La construcción de dos refinerías y la modernización de las seis que ya operan en México obtienen el consenso social: según una encuesta realizada por la consultora Parametría, 9 de cada 10 personas están a favor de estas acciones, impulsadas por el próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Según el futuro gobierno, estas ocho refinerías contribuirían a la seguridad energética del país.

De acuerdo con la carta paramétrica Nuestro nacionalismo petrolero, estos centros refinadores –pertenecientes a Petróleos Mexicanos– tienen su nivel más bajo de proceso de crudo desde hace 25 años, ya que la productividad actual es de sólo 40 por ciento del total de su funcionamiento.

Por ello, la construcción de más refinerías genera expectativas en la población, pues siete de cada 10 mexicanos consideran que si se produjera gasolina propia, el precio bajaría.

También, evidencia la fuerte dependencia energética de México, ya que seis de cada 10 litros de gasolina que se venden son provenientes del extranjero: 86 por ciento de Estados Unidos, 8 por ciento de Países Bajos y el 1.5 de España.

La encuesta indica que el 60 por ciento de los mexicanos sabe que la mayor parte de la gasolina proviene del extranjero. Además, que el 95 por ciento de las personas entrevistadas por Parametría considera que México debería de producir su propia gasolina y dejar de comprar en el extranjero.

 “El origen de este punto de vista nacionalista puede venir de la vieja idea de autonomía, independencia económica y de la expectativa de que, de producirse [la gasolina] en el país, los precios bajarían”, según la misma carta paramétrica.

Por último, se explicó que el hecho de que la mayoría de los mexicanos estén de acuerdo con la modernización, o construcción de refinerías, es otro indicativo de la atención que tienen en el gobierno electo, aún antes de asumir el mandato, y del creciente involucramiento de la ciudadanía en los temas de agenda, lo que afirmaron es “una posición ganada”.

Las seis refinerías operando en el país son Cadereyta, en Nuevo León; Ciudad Madero, en Tamaulipas; la de Tula, en Hidalgo; Minatitlán, en Veracruz; Salamanca, en Guanajuato, y Salina Cruz, en Oaxaca. Mientras que las dos que el nuevo gobierno quiere construir se localizarían en Tabasco y Campeche.

Karen Ballesteros