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I. Ahora que la democracia representativa mexicana desatiende sus obligaciones y es arrollado el republicanismo –ambos principios constitucionales– por el autoritarismo presidencial, estos 22 ensayos bien podrían tener como presentación lo siguiente: “Un gobernante no puede hacer lo que le venga en gana. Esto significaría locura –como señala Maquiavelo en los Discursos– demostrando con esa actitud de locura, una ausencia de disciplina que es inaceptable en una república en la que deja de considerarse la participación de los miembros. Esto sucede cuando lo privado subordina a lo público destruyendo con ello el elemento común que para los griegos era señal de idiotez. Idiotas en el sentido de aquellos que estaban preocupados sólo por sí mismos y desafectados por los demás”. Y en otro ensayo se señala, que algunos dirigentes del Estado no entienden “de lo político y no sólo de la política entendidas como un conjunto de técnicas de gobierno, de distribución de poderes y de las instituciones que las reglamentan”. Por esto es necesario estudiar, en el libro La Construcción de la Político. Maquiavelo y el Mundo Moderno, al más grande pensador que nos muestra en El Príncipe a la autocracia (benignamente llamada autoritarismo) y al republicanismo-democrático en Los Discursos sobre la primera década de Tito Livio.

II. Estos 27 autores nos ofrecen sus interpretaciones sobre la política y lo político o los políticos, reflexionando sobre los textos de Nicolás Bernardo Maquiavelo (1469-1527). En una excelente introducción Jorge Velázquez Delgado presenta los estudios que a la vez coordina, en un libro editado por la Universidad Autónoma Metropolitana. Es Maquiavelo el fundador de la teoría y la praxis de la política con plena autonomía, que corta de tajo el nudo gordiano hasta entonces de la moral y la política, para que cado una asuma su tarea, en el entendido que la política, con Maquiavelo crea el stao o Estado Laico como gobierno y sociedad en un marco de legalidad como medio para los fines de la política. Y para la legitimidad autocrática (de los Medici a Trump, por ejemplo, incluyendo a los Peña y demás autoritarismos), nada como El Príncipe. Y para la legitimidad republicana y democrática: Los discursos sobre la primera década de Tito Livio. En las dos modalidades el factor común es la política y lo político; obviamente con diferentes ejercicios del poder del Estado: uno democráticamente y el otro antidemocráticamente. Así que estos investigadores nos ponen al tanto de lo que constituye la política, antes y después de Maquiavelo.

III. Maquiavelo nos enseñó a leer la realidad del modelo cesarista autocrático; de Julio César a César Borgia, con sus raíces griegas de Atenas a Esparta y las monarquías preconstitucionales; el Napoleón y los napoleoncitos, hasta el despotismo oriental, los hitleres, los stalines y los Ricardos III de nuestro mundo moderno y contemporáneo que, sin duda alguna, con Putin y Trump resucitan los analizados en El Príncipe por el gran florentino. “En general es posible advertir que estos textos participan de una misma preocupación y punto de confluencia común, que parte del interés en debatir la cuestión de lo político a partir de la aguda retina del famoso secretario florentino”; como educador de la política para la formación de los políticos. Esto para, en la op­ción contraria a El Príncipe, apuntalar a la democracia de manera tal que gobernados y gobernantes siembren y cosechen “valores patrióticos y virtudes necesarias para mantener la estabilidad (diríamos ahora: la gobernabilidad), lograr el bien común (diríamos: la igualdad) y conservar la soberanía (la máxima participación ciudadana en las decisiones que atañen a minorías y mayorías.

Ficha bibliográfica:

Autor:   Jorge Velázquez Delgado, coordinador.

Título:   La construcción de lo político, Maquiavelo y el mundo moderno

Editorial:              Biblioteca Nueva, UAM, 2016

Álvaro Cepeda Neri

[MISCELÁNEO][EX LIBRIS]