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Integrantes de Infra Rural exigen a las autoridades que realicen un censo para identificar a las personas que aún no tienen una vivienda digna y que el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) transparente la información para conocer en qué se han empleado los recursos de reconstrucción.

Tras los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017, que dejaron un saldo de 12 millones de personas afectadas en 30 municipios de Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Ciudad de México, Morelos, Puebla, Estado de México, Tlaxcala, Hidalgo y Guerrero, aún hay personas que no tienen una vivienda digna.

De acuerdo con un informe de la empresa social Infra Rural -que identifica y apoya a poblaciones afectadas-, sólo algunos pobladores de Alpanocan, Puebla; Hueyapan, Morelos; Huizachal, Chiapas y Unión Hidalgo, Oaxaca, han recibido apoyo para la demolición y reconstrucción de sus casas; pero otros aún viven en casas de campaña, albergues y casas de cartón en espera de la ayuda del Fonden o de la misma sociedad civil.

El informe afirma que evidentemente las personas afectadas no tienen recursos para obtener una casa bajo sus propios medios, mientras que el Fonden muestra deficiencias en la entrega del dinero público a damnificados. “La corrupción y discreción de los recursos ha sido una constante”, afirmó Walter Ángel Jiménez, director general de Infra Rural.

Las acciones emprendidas por el gobierno no reconocen la existencia de familias extensas en las zonas rurales porque el Fonden sólo entrega una casa por predio; sin embargo, en esa extensión pueden vivir más de cinco familias. Además, es necesario que las autoridades realicen un censo para identificar cuántas personas necesitan ayuda, señaló Jiménez.

Ante las deficiencias, Infra Rural realizó la campaña Reconstruyendo México desde sus cimientos, donde destaca construir vivienda con la comunidad rural, en donde atendió a las comunidades de Alpanocan, Puebla, y Hueyapan, Morelos, por ser las más afectadas por los sismo del 19 de septiembre.

En dichas comunidades identificaron que las necesidades más urgentes era el acceso a un hogar seguro y exigir que el Fonden garantice el derecho a un hogar permanente. Sin embargo, con su labor, ellos sólo han podido construir cuatro viviendas y otra está en proceso de construcción con ayuda de la empresa Bioconstruye, voluntarios y donaciones.

El director señaló que las casas tienen un costo aproximado de 29 mil 100 pesos y busca que las construcciones duren largo plazo. Sin embargo, uno de sus principales retos es el financiamiento mediante donaciones.

Berenice Santos