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I. Ha triunfado una vez más el “divide y vencerás” en manos de Donald Trump, quien logró convencer a Enrique Peña, vía Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, de hacer a un lado a Canadá y renegociar el TLCAN, para convertirlo a su favor, como un pacto bilateral donde Trump y su país se han llevado la “tajada del león”; llevándose al baile al mismo Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Se trataba de “meter en cintura” al tabasqueño y amarrarlo a un intercambio comercial de tipo capitalista de corte neoliberal y, supuestamente neopopulista; porque Trump presume de populista pero López Obrador sí es populista auténtico. Ha sido una maniobra estratégica con los engaños de las estratagemas. Con la combinación de ambos y amenazas del estadounidense, en lo oscurito pactó con Peña vía Videgaray y Guajardo, logrando un Acuerdo Comercial que Peña, en su servilismo, celebró con Trump tequila en mano. Ese acuerdo ha de ser aprobado por el Senado de allá, pues aquí basta con la aprobación de Peña y el visto bueno de López Obrador, quien se atrevió a soltar: “la soberanía en materia energética quedó a salvo”.

II. Desde aquel Tratado de Libre Comercio firmado por Carlos Salinas, las condiciones se plasmaron, de manera que quedaran en acuerdo favorable al comercio estadounidense. Ahora, Canadá ha de sumarse en los términos ya acordados con máximas ventajas para los estadounidenses o quedar fuera, tras las burlas del prepotente presidente de Estados Unidos, quien hizo a un lado a ese país. Esto será así, a menos que en los próximos 90 días Trump sea llevado a juicio político, López Obrador haya tomado posesión y los demócratas de aquel país se hagan del poder presidencial. Ya Peña cantó victoria en coro con Guajardo, Videgaray y Jesús Seade: representante de palo de AMLO. Pero el populista de derecha que es Trump impuso condiciones, aprovechando al corre ve y dile de su yerno para que trabajara a los peñistas que fueron y vinieron de Washington, quienes terminaron cediendo más del 65 de las ventajas comerciales a cambio del resto para México.

III. Sentaditos los tuvo Trump el día del anuncio, y hasta se comunicó con Enrique para notificarle que el TLC se convirtió en un acuerdo bilateral. Y que si Canadá quiere sumarse que se agregue, pero en un acuerdo por separado en los términos que impuso Trump y estuvo ratificando durante el año de la negociación. Obviamente en la maniobra estuvieron de acuerdo Peña por medio de Guajardo y Videgaray, más el invitado de piedra Jesús Seade, quien convenció a su representado López Obrador que todo estaba bien y habría que echar las campanas a vuelo. Trump acusó al TLC de ser ventajoso solamente para México y Canadá, por lo cual presionó para renegociarlo en sus muy particulares y leoninos términos y logró un acuerdo bilateral al que Peña y AMLO se sumaron entusiasmados. Y lo del “Respeto al derecho ajeno” con el obelisco de la foto de Juárez, fue escenario para que Guajardo posara muerto de risa al lado del también sonriente Videgaray. El populista de derechas de Trump se impuso al neoliberal de derecha de Peña y al populismo de izquierda de López Obrador.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Domingo, 16 de Septiembre 2018

 

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