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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló que en México el gasto por estudiante de educación superior disminuyó un 7 por ciento, entre 2010 y 2015, a pesar de que el gobierno destinó 71 por ciento del presupuesto de instituciones educativas a la educación superior.

De acuerdo con el informe Panorama de la educación 2018, elaborado por la OCDE, mientras que en otros países el gasto por estudiante aumentó hasta 11 por ciento, en México éste disminuyó 7 por ciento; aunque, se señaló, el gobierno mexicano aportó “una proporción mucho mayor” en 2015 al presupuesto de educación superior (el 71 por ciento).

Según el informe, con los cambios tecnológicos, los empleos menos cualificados son suprimidos del mercado y la educación superior se torna más importante; sin embargo, el origen social continúa siendo el principal factor influyente en la participación de la educación y el aprendizaje, así como en resultados económicos y sociales.

Por ello, la OCDE recomendó a los gobiernos de diferentes países destinar los recursos necesarios para la educación de las personas procedentes de entornos desfavorecidos, pues el mismo informe indicó que las niñas y niños cuyos padres no hayan alcanzado la educación superior tienen más probabilidades de matricularse en programas de formación profesional o técnica, y no en programas de educación superior, además de que tienen menos posibilidades de finalizar dichos estudios.

En el informe también se explicó que persisten las desigualdades de género, pues a pesar de que las mujeres tienen un mejor rendimiento académico, obtienen peores resultados en empleos e ingresos, además de tener menor probabilidad de matricularse y graduarse en ámbitos bien remunerados en el nivel superior.

Ante esto, la Organización, a fin de lograr la equidad en la educación, los gobiernos deberían fomentar el acceso a la educación general de las personas procedentes de entornos desfavorecidos, prevenir repeticiones de cursos, disponer de buenas oportunidades para la formación y capacitación continua de los profesores y, sobre todo, promover el acceso y la provisión de una educación en la infancia de alta calidad y al alcance de todos.

Karen Ballesteros