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En materia de protección ambiental, la administración de Enrique Peña Nieto deja tras de sí un debacle, pese a que México es uno de los 12 países que concentran la mayor biodiversidad a nivel mundial, señala Greenpeace.

Durante la presentación del Sexto informe de gobierno, el presidente refirió que durante su gobierno hubo un “fuerte impulso” a lo que denominó como “crecimiento verde, incluyente, que preserve nuestro patrimonio natural al mismo tiempo que genere riqueza, competitividad y empleo”.

Por desgracia, de acuerdo con Greenpeace, dicho “crecimiento” se muestra desdibujado por las catástrofes, como la extinción parcial de la vaquita marina; la pérdida de 57 hectáreas de manglar en Tajamar, Quintana Roo; los derrames petroleros en Cadereyta, Nuevo León, y Huimanguillo, Tabasco; y la muerte masiva de abejas producto de plaguicidas tóxicos.

Y es que a pesar de que los ecosistemas suelen ser capaces de reacomodarse ante la falta de alguna especie, en opinión de Miguel Rivas, coordinador de la Campaña de Océanos de Greenpeace, “eso no quita la cantidad de especies que se pierden a raíz de ello, y que dejan debilitados aspectos como el oxígeno y el bosque en donde originalmente habitaban”.

Rivas explica a Contralínea que esto demuestra un “desinterés en la parte medioambiental, contrario a lo que se dijo al inicio de la administración. Habla de este desinterés por el cuidado del medio ambiente y por el derecho humano al medio ambiente saludable”.

Además de denunciar esa falta de interés y compromiso, Greenpeace se pronunió porque estas conductas cambien en el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Fabián Vega