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I.- El núcleo familiar, cuyo factor común es el apellido Servitje, que constantemente se adorna con sus “obras pías”; puro camuflaje para sus negocios de comida chatarra repleta de conservadores, construyendo un imperio desde el otro lado del muro de Donald Trump, en todo nuestro país como punto de arranque, y por toda América Latina y varias partes de Europa, tiene a los empleados peor pagados, explotados al máximo y a quienes les adjudica una camioneta o camión cargado de mercancía, que han de repartir y ser choferes en rutas donde son asaltados. Y quienes tratando de obtener unos pesos de más a su salario mínimo por 12 horas de labores, han sido sorprendidos robando mercancía en los establecimientos donde van a surtir y recoger los productos ya vencidos, que luego Bimbo remata en colonias proletarias causando males estomacales a quienes los consumen. Es un imperio al que no han metido en cintura y cuya propaganda engaña a sus compradores en el mercado del neoliberalismo que tanto defienden los empresarios del Consejo Coordinador Empresarial, cuyo dirigente anda muy activo “colándose” en el lópezobradorismo.

II.- Fundada en 1945, es ya lo que se llama una holding: controladora de empresas con una estructura corporativa de ocho divisiones, con 50 diferentes empresas con más de 300 productos y es la principal panificadora. Sigue siendo fundamentalmente una empresa privada, con más de 80 plantas en su globalización. Es una de las 500 empresas más prósperas, dudosamente mexicanas, ya que lo que le importa es alentar el consumo masivo en casi todo el mundo; partiendo de nuestro país, donde los Servitje y sus “marinelas” son un casi monopolio de transformación de la harina y sus mezclas. Venden, pues, hasta los productos ya caducados en maniobras de ventas de remate. Sus empleados son de los más explotados, en sus plantas y su comercio distribuidor, lo que le ha permitido a Bimbo expandirse sin inspecciones sanitarias a fondo y rigurosas, debido a la impunidad de que goza semejante telaraña de empresas, que apenas si cotiza en la Bolsa el 18 por ciento de sus acciones.

III. Ahora, en otra de sus acciones de abuso, solicitó registrar como su creación las llamadas “manteconchas”, que fue una original aportación del panadero queretano: Josué Rivera, quien no ha recibido ni las gracias de los Servitje. Éstos ya están por sacar el producto al mercado. Se trata de una más de las arbitrariedades abusivas de Bimbo, muy drástica en despedir al empleado que se robó unos tres paquetes en una tienda, pero que tiene a sus empleados a salario mínimo, mientras la familia y socios se enriquecen ampliando su imperio panadero. Con más sustancias conservadoras agregarán a su menú las “manteconchas” mientras su inventor, cuya historia ha sido ventilada en los periódicos y la misma agencia EFE, permanece en la indefensión. El columnista Enrique Galván Ochoa (La Jornada, 27 de agosto de 2018) y el Diccionario de la clase empresarial mexicana de Pedro López Díaz, muestran a la Bimbo y sus tentáculos explotando trabajadores y robándose descubrimientos panaderos, para su bestial enriquecimiento.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Martes, 04 de Septiembre 2018