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Gobiernos de cinco países, encabezados por Rusia e Irán, negociaron un acuerdo para repartirse un codiciado espacio de mar, conocido por su riqueza en hidrocarburos, con una condición clara: que ni la OTAN ni Estados Unidos intervinieran i se beneficiaran de dichas negociaciones.

Se trata del Mar Caspio, un lago salobre que no sólo tiene una gran riqueza petrolera y pesquera, sino también una zona marítima que une Europa con Asia. Este lago, considerado como el más grande del mundo, está geográficamente rodeado por Irán, Rusia, Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán.

De acuerdo con documentos oficiales sobre dichas negociaciones, obtenidos por Contralínea, estos cinco países firmaron un acuerdo en Aktau, capital de Kazajistán, el pasado 12 de agosto, para compartir la zona y poder explotar las riquezas naturales aprovechando la actual inestabilidad que hay en Medio Oriente y la relación negativa entre Irán y Estados Unidos.

Esta negociación abre la posibilidad de renovar el antiguo convenio que se firmó entre Irán y la extinta Unión Soviética en 1940, que deja al país asiático con un aumento de 15 millas en su zona de pesca y crea una fortalecida alianza geopolítica con dichos países.

El acuerdo establece los siguientes puntos que se harán efectivos a partir de esta reunión  y dejan claro la separación de ideales políticos con miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

La presencia de embarcaciones extranjeras en el Mar Caspio, principalmente de los países que componen la OTAN, queda prohibida y sólo habrá acceso para barcos de los cinco países que firmaron el acuerdo.

En la misma línea queda prohibida la instalación de bases militares, el transporte de cargamento militar y la navegación de buques de guerra que no sean de los cinco países aliados.

Con este renovado convenio territorial Irán encontró una alianza poderosa encabezada por Rusia, después de que el gobierno de Estados Unidos diera a conocer la creación de un grupo especial denominado “Grupo de Acción para Irán” que se encargará de vigilar y presionar al país para que firme un nuevo acuerdo nuclear bajo las condiciones del gobierno de Donald Trump.

Parece que esta es la razón principal por la cual Irán y los demás países ribereños llegaron a este acuerdo que no se había logrado concretar en dos décadas y que deja como vencedor al gobierno ruso, el cual tendrá el control de la zona fortaleciendo sus fuerzas navales y dejando fuera a la milicia de los países miembros de la OTAN.

Héctor Badillo