Peña, AMLO y la liberación

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I. Ni inocente ni culpable, Enrique Peña ha dejado en libertad a su presa política después de más de cinco años en hospitales rematados en “prisión domiciliaria” en su lujoso departamento de Polanco. Queda dueña de más de 1 mil millones de pesos y sus mansiones en el imperio de Donald Trump, su rancho en Chiapas y otros bienes inmuebles, tras su escalada a la cúpula del SNTE durante cuatro sexenios. Hasta que topó con Peña-Videgaray-Osorio, quienes la acusaron de delincuencia organizada, lavado de dinero, posesión de millonarias obras de arte (que le confiscaron) y viajera frecuente a Europa y Nueva York para comprar artículos de lujo que cínicamente lucía; sabedora del poder al que la introdujeron Manuel Camacho, Marcelo Ebrard y el PRI por más de 24 años de impunidad. Le han sobreseído su juicio. Pagó con oro a sus defensores que lograron tenerla, no como prisionera sino como paciente en hospitales particulares. Peña ordenó su liberación, para alegría de la futura secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, quien dijo que “merecía estar libre”.

II. Fue claro que los elbistas del SNTE apoyaron a Andrés Manuel López Obrador y le canalizaron cientos de miles de votos. Y Peña la soltó como una cortesía del toma y daca de la transición, ya que no le convenía que el tabasqueño decretara su perdón… sin olvido. Fue un cambalache, como la letra del tango argentino. Y es que Peña quiere, a su vez, el perdón al cúmulo de desgracias que deja encabezadas por la corrupción, el despilfarro y la pobreza nacional. Pero la maestra (en historia) ha salido beneficiada. Pues hospitalizada por más de cinco años, ahora se muestra en perfectas condiciones de salud. La PGR no apeló el sobreseimiento, por órdenes de Peña y para correrle una cortesía más al sucesor, ya que ambos andan muy “manitos” y con sus trajes a la “fifí” en su segunda entrevista pública –y quien sabe cuántas llamadas telefónicas y recados al estilo del “corre ve y dile”–. Esa liberación el día que entregaron al tabasqueño su nombramiento de presidente electo, además coincidió –dijo AMLO– con la celebración del natalicio de Emiliano Zapata.

III. Sale como entró a los hospitales, que no a la cárcel, millonaria, y dicen que con arrestos para tumbar a Juan Díaz de la Torre del SNTE, porque no hay ni perdón ni olvido. La CNTE tampoco quiere perdón ni olvido de lo que para ellos representa la salinista-zedillista, foxista y calderonista. Así que la lucha sigue. Y autodefinida como “guerrillera”, al cuarto para las 12 de sus 80 años, no cederá en la venganza contra quienes la destronaron. Y si le crea una crisis magisterial a López Obrador estará en difícil situación política. Sánchez Cordero la puede calmar y convencerla de que viva con sus miles de millones de pesos, viajando a la India para seguir practicando el budismo en el que se refugió espiritualmente. Como sea, está en plena libertad y goce de sus derechos para si dentro de tres años AMLO la hace diputada o senadora, para su magisterio legislativo descansando en un escaño de Morena. Pero después de un ajuste de cuentas con quienes la traicionaron, suponiendo que los vientos priistas continuarían.

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Miércoles, 22 de agosto 2018