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La Paz. Quien conoció Bolivia a fines del siglo pasado y la ve hoy seguro se preguntará si ha vuelto al mismo lugar o si en 12 años de gobierno del presidente Evo Morales el proceso de cambio cambió al país.

La marca cumplida por Morales el pasado 14 de agosto, de 4 mil 587 días (12 años, seis meses y 23 días) como Jefe de Estado con mayor permanencia en el poder en la historia nacional, es una muestra de estabilidad política nunca antes alcanzada, pero es mucho más que eso.

Después de ganar las elecciones de 2005 con el 53.7 por ciento de los votos, el 22 de enero de 2006, Evo como le llama el pueblo, fue posesionado como el primer presidente indígena de Bolivia, dando inicio a un proceso de reivindicación social y lucha contra la discriminación.

Esa contundente victoria electoral fue repetida otras tres veces. En 2008, se impuso en el referéndum revocatorio con el 67 por ciento de los votos.

En esa ocasión, el Movimiento al Socialismo (Mas) bajo su liderazgo logró victorias en seis de los nueve departamentos y conquistó la mayoría de la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional que reemplazó al antiguo Congreso Nacional.

En 2009, el presidente Evo Morales promulgó la nueva Constitución Política del Estado (CPE), que por primera vez fue aprobada en un referendo y establece la “refundación del país”: Bolivia dejó de ser una República para constituirse en un Estado Plurinacional con autonomías.

Nuevamente en 2009 Evo ganó las elecciones generales con el 64 por ciento de los votos, y obtuvo el mayoritario respaldo de los bolivianos en el exterior, su movimiento logró 130 diputados y 36 senadores, lo cual le permitió continuar avanzando.

En 2014, el primer presidente indígena volvió a triunfar con el 61 por ciento de los votos, dando una nueva muestra de democracia, y se alcanzó la histórica proporción del 50 por ciento de participación de mujeres en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Un hecho sin precedente ocurrió en 2013, cuando Bolivia acudió a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya para obligar a Chile a entablar un diálogo a fin de lograr una salida soberana al mar, como tenía en su fundación y perdió con una invasión chilena en 1879.

En 2015, la Corte en La Haya se declaró competente para tratar la demanda, en marzo pasado ambos países cerraron la fase de alegatos y en apoyo a dicha demanda el 14 de marzo de 2018 se extendió una bandera de 196.5 kilómetros portada por más de 100 mil bolivianos.

La nueva imagen de La Paz es la de una ciudad moderna con edificios altos, que tiene la red de transporte por cable más extensa del mundo, con 22.84 kilómetros de teleféricos que la une con la ciudad de El Alto, a una altura media de 3 mil 650 metros sobre el nivel del mar.

Desde 2014 hasta junio de 2018, el teleférico ha transportado a 136 millones de pasajeros en sus siete líneas sobre un área metropolitana que une la difícil topografía de la olla paceña con el altiplano alteño, en una población conjunta de más de 2 millones de habitantes.

Tal vez más impresionante para un país ubicado antes de 2006 entre los más pobres de la región, es que en los últimos cuatro años Bolivia se convirtió en líder de Suramérica en crecimiento económico, con 4.82 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), por sus políticas sociales y financieras.

Este crecimiento promedio del PIB de Bolivia la sitúa muy por encima del promedio regional de 1.87 por ciento, e igualmente significativo es el crecimiento de su PIB per cápita que en 2005 era de 1 mil 37 dólares y en 12 años alcanzó, en 2017, los 3 mil 393 dólares.

La explicación es simple. Producto de la nacionalización de los recursos en hidrocarburos y minería, la inversión pública creció de 629 millones de dólares en 2005 a 6 mil 210 millones hasta mayo de 2018, y se prevé culminar este año con 7 mil 411 millones de dólares.

Unido a ello, por tercer año consecutivo, Bolivia tiene la tasa más baja de desempleo de Suramérica. Este país bajó ese índice de 8.1 por ciento en 2005 a 4.48 por ciento en 2017, y hoy es considerado de ingresos medios para 6.5 millones de personas de sus 11 millones de habitantes.

Los esfuerzos de redistribución del ingreso permitieron la reducción de la pobreza moderada en los últimos 12 años a su nivel histórico más bajo, al cerrar en 2017 con 36.4 por ciento, frente al 59.9 por ciento heredado de los gobiernos anteriores en 2005.

Estos cambios permitieron que la población de ingresos medios crezca de 3.3 millones de personas a 6.5 millones en la actualidad, para una pirámide en que el 37 por ciento son de ingresos bajos, el 58 por ciento de ingresos medios y el 5 por ciento de ingresos altos.

La estabilidad monetaria de la moneda nacional, el boliviano, con una paridad oficial de 6.96 por dólar, permitió que la fortaleza financiera boliviana se incrementara en 585 por ciento, y las reservas aumentaran de 7 mil 600 millones de dólares en 2005 a 52 mil 36 millones hoy.

Las obras de estos 12 años se reflejan en todo el país y en inauguraciones que el presidente hace sin descanso los siete días de la semana.

Sólo a través del programa Bolivia Cambia Evo Cumple, se ejecutaron entre 2007 y julio de 2018 un total de 8 mil 797 obras.

De ellas, 4 mil 300 fueron en el área educativa, en instalaciones deportivas se ejecutaron 1 mil 813 obras, en infraestructura social 936, en salud 428, en instalaciones productivas 474, en saneamiento básico 366, en riego 259 y en obras viales 221.

Medir sólo en términos materiales no reflejaría lo logrado en el aspecto humano y social.

Gracias a las políticas del Estado Plurinacional, Bolivia disminuyó 50 por ciento la desnutrición crónica en menores de cinco años, que en 2003 alcanzaba al 32.3 por ciento de los infantes y en 2016 ya se redujo al 16 por ciento.

Igual ocurre con la mortalidad infantil, que disminuyó en 56 por ciento entre 2003 y 2016, y en la reducción del trabajo peligroso infantil en 80 por ciento. Antes de 2008, 746 mil infantes y adolescentes tenían trabajos peligrosos, y aún después de 2016 quedan 154 mil.

Con el programa Mi Salud, entre 2006 y 2018, 2 mil 768 médicos realizaron más de 16.4 millones de atenciones gratuitas, el 50 por ciento domiciliarias en 310 municipios y 24 comunidades indígenas.

Durante el Proceso de Cambio se llevaron a cabo más de 700 mil cirugías gratuitas de los ojos por la Operación Milagro en el territorio nacional, con médicos cubanos y bolivianos, y se aumentaron las plazas médicas a 1 mil 391 por año, en lugar de 231 anual en 67 años anteriores

La educación resulta otra muestra importante del avance en estos 12 años, al recibir una tasa de analfabetismo de 13.3 de la población mayor de 15 años en 2001 y bajarla al 2.5 por ciento en 2017, con lo cual el país es un territorio libre de analfabetismo.

Las políticas de acceso a una educación de calidad a nivel nacional permitieron que, entre 2005 y 2017, 16 mil adolescentes concluyeran el bachillerato en el área rural y 32 mil en el área urbana, lo cual era un sueño para muchos jóvenes indígenas que ya están en la universidad.

Mucho podría decirse de los esfuerzos hechos para avanzar en la industrialización del país, convertir a Bolivia en el centro energético de Suramérica, y la creación de 243 mil 990 nuevas pequeñas y medianas empresas desde 2006, al ritmo de 70 diarias.

También destacar la integración con modernas carreteras de un país andino y amazónico de 1 mil 99 millones de kilómetros cuadrados, donde la comunicación terrestre entre muchas ciudades y departamentos era casi imposible, de los nuevos aeropuertos y del auge cultural.

Pero lo más importante a juicio de muchos, es la recuperación de la dignidad y el orgullo de ser boliviano, en un mundo que reconoce estas conquistas llevadas de la mano por el presidente Evo Morales.

Pedro Rioseco*/Prensa Latina

*Corresponsal en jefe en Bolivia.

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