Autor:

I. Mi hipótesis es que Cuauhtémoc Cárdenas visitó a Andrés Manuel López Obrador únicamente para desearle el mejor y mayor de los éxitos en cuanto tome posesión de la Presidencia de la República (en cuyo cargo anda el tabasqueño como si ya estuviera en funciones, equivalente a la frase que expresó siendo candidato: “mandar al diablo las instituciones”). Miguel de la Madrid y Manuel Bartlett le robaron el triunfo al michoacano en 1988, con un megafraude como el que tradicionalmente ejecutaron desde 1946, cuando la refundación del PRM en PRI por Miguel Alemán; y si López Obrador le ofreció Pemex, está claro que Cárdenas no aceptó y dignamente se regresó a su actual vida privada. Pero como haya sido –o el “haiga sido como haiga sido” de Felipe Calderón– el presidente electo decidió nombrar a su amigo Octavio Romero Oropeza quien –como Bartlett en la Comisión Federal de Electricidad–, no tiene la menor experiencia para estar al frente de Petróleos Mexicanos (Pemex). Y ya son varios desaciertos del presidente electo al designar a sus colaboradores-empleados del primer círculo en la élite presidencial, verbigracia: Durazo, Romero, Romo, Villalobos y Bartlett.

II. Cárdenas fue despojado de su triunfo en las urnas en 1988. Y era él quien debería haber sido designado para Pemex, para con su calidad política democrática y su honradez, frenar la corrupción de Carlos Romero Deschamps y la cúpula sindical depredadora (quienes ya publicaron su “adhesión” a López Obrador en otra de sus desfachateces). Pero nombró a su amigo y compadre Romero Oropeza, ingeniero agrónomo (como los transgénicos Romo y Villalobos, la mancuerna contra el maíz nativo). Otra vez los amigos al poder, a la mejor para “cambiarlo todo para que todo permanezca igual”, por más que el tabasqueño tenga otros propósitos, ya que si con ellos va a remar, la nave estatal saldrá de “Guatemala para entrar a guatepior”. Cárdenas abrió el camino para lo que ahora es el triunfo de López Obrador: sus dos oposiciones al PRI y la fundación de la Corriente Crítica y luego el PRD (par-ti-do al que echaron a pudrir los Chuchos y su mafia), ciertamente que permitieron que Obrador y sus tres luchas, integraran la pacífica transición en camino a la renovación del poder presidencial.

III. Siempre pacífica y a pesar de todo respetuosamente, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano contribuyó a lo que ahora es la tónica del futuro relevo. Nunca optó por la violencia, a pesar de las críticas que muchos le hicimos por su decisión, ante Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, de que sus votantes no eligieran la violencia política. Bien por Cárdenas al haber ido a solidarizarse con la victoria de López Obrador y si le ofrecieron Pemex o no, es respetable su rechazo. Pero nadie como él merecía ayudar a López Obrador en la gigantesca tarea de enderezar Petróleos Mexicanos al cuarto para las 12 de su crisis inminente; y más con Romero Oropeza que no tiene la calidad moral y política que se requiere para el cargo. A la Expropiación Petrolera que Enrique Peña saboteó con la contraexpropiación de su contrarreforma energética, ahora López Obrador completa con la designación de su compadre por amistad para dirigir a esta importantísima paraestatal.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Miércoles, 15 de Agosto 2018