Autor:

Fue el Club Rotario de Culiacán, a nombre de Rotary International, el que envió la primera iniciativa para que se inscribiera con letras de oro en el muro del Congreso del  estado el nombre del sinaloense doctor Jesús Kumate Rodríguez, acto que se realizó con gran solemnidad en medio de aplausos de legisladores y público asistente.

A esa iniciativa se sumaron el Colegio de Sinaloa, del que fue miembro de número fundador, la Sociedad Sinaloense de Salud Pública (que adopta su nombre)  destacando su trayectoria como sinaloense invaluable, por sus aportes a la salud universal.

Una a una se relatan sus luchas para rescatar de la muerte a niños con padecimientos como la poliomielitis, la difteria, el sarampión, la gastroenteritis, deshidratación, etcétera.

Gestor incansable, el doctor Kumate, siendo secretario de Salud, recibió de Rotary International la donación de millones de dosis de vacuna Salk, que permitió no sólo en México sino en América erradicar la poliomielitis, padecimiento que cobró miles de vidas infantiles o que dejó secuelas irreversibles.

Kumate Rodríguez perteneció a la estirpe de  hombres y mujeres preocupados por servir y tener una vida clara como el agua. En una y muchas otras entrevistas siempre estuvo dispuesto a atender a la prensa, una prueba de ello, en el sepelio de su madre Josefina Rodríguez, a las puertas del panteón San Juan en la ciudad de Culiacán, en su carácter de secretario de Salud, fue una de mis preguntas recurrentes, faltan camas en los hospitales, lo que sigue siendo premisa, ya que la gente está recibiendo atención sentada en urgencias.

La respuesta fue tajante, tenemos que luchar por la prevención, si no atendemos esto, si la gente no toma conciencia del  cuidado de su salud, si no se aplica la vacunación,  la prevalencia de enfermedades va a ir en aumento y no va a haber camas que alcancen. Entonces, más prevención y menos camas. Cuánta sabiduría.

Nacido en Mazatlán, Sinaloa, en 1924, como un homenaje a su padre Efrén Kumate, emigrado a este país al que quiso entrañablemente y a su madre Josefina Rodríguez, originaria de ese puerto, el joven Jesús estudia la carrera de médico cirujano en la Escuela Médico Militar, de la que egresa en 1946, y en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional.

Al recibir su título le hizo un homenaje a su padre, porque les dejó como legado que quieran y sirvan con pasión a México, este país que me recibió con los brazos abiertos y al que le debo todo.

Ávido de profundizar en las ciencias de la salud pública, cursó estudios de posgrado en Madison, Wisconsin; Oak Ridge, Tenesse; Washiington DC; La Jolla, California; Pittsburgh, Pensilvania; así como en Europa: Lausana, Suiza y Ponehhyague, Dinamarca.

Impartió cátedra como profesor honorario en varias universidades de Perú, República Dominicana y Venezuela, y como catedrático en nuestro país en  la Escuela Médico Militar, en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional y a la Sección de Graduados de la Universidad Autónoma de Sinaloa. En Sinaloa deja un legado humanístico representado en varios de los actos realizados en su honor por los médicos Alejandro Llausás, Humberto Gómez Campaña y Víctor Díaz Simental.

Como profesor visitante dejó su espíritu incansable en favor de la salud de la niñez, con el suero oral, la semana de vacunación con la que se logró erradicar enfermedades de suyo mortales, como la  difteria, el sarampión, la tosferina, en Argentina, Panamá, Chile, Uruguay, Venezuela y Estados Unidos.

Considerado eminente investigador en infectología pediátrica, tanto en el Hospital Infantil de México como en el Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, lo mismo como director del Instituto de Investigaciones Biomédicas y jefe de la División de Inmunoquímica.

Siendo subsecretario de servicios de salud, replanteó la misión de vigilancia epidemiológica que tuvo un impactante resultado en el combate del paludismo; asimismo se creó por decreto presidencial el Consejo Nacional contra las Adicciones, y ya como secretario de Salud trabajó por la implementación de áreas libres de tabaco y la protección de los no fumadores.

En reconocimiento a este trabajo contra las adicciones, que no dejó hasta el último día de su vida, la Organización Mundial de la Salud le hizo entrega de la Medalla “Tabaco y Salud”; y como resultado de su labor, en 1995 se consolidó el Programa de Reforma del Sector Salud, que confirió una alta prioridad a la atención de las adicciones y al abatimiento de los problemas asociados de la misma forma.

Priorizar la prevención

Así como lo dijo siempre en sus entrevistas, logra modificar el  modelo de salud para privilegiar lo preventivo a lo curativo. Su gestión contribuyó al desarrollo de redes de prevención y tratamiento del consumo de drogas, y a la generación de políticas públicas para fortalecer estos efectos mediante el establecimiento de centros de rehabilitación.

Su dedicación a investigar todo aquello que causara daño a la salud no se quedó en nuestro país, fue más allá,  ya que no sólo ocupó la presidencia de la Academia Nacional de Medicina y de las Sociedades Mexicanas de Bioquímica, Infectología, Inmunología e Investigación Pediátrica, sino que fue miembro de la Sociedad de Pediatría en Honduras, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Colombia, miembro del Consejo Consultivo de la UNICEF y presidente del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud con sede en Ginebra Suiza.

Hasta su muerte se desempeñó como presidente de la fundación IMSS y patrono de la fundación Gonzalo Río Arronte.

Premios y condecoraciones

Recibió los premios Carnot (1962) y Francisco X. Balmis (1971) de la Academia Nacional de Medicina; el Premio Torroella de la Academia Mexicana de Pediatría; fue condecorado con la Medalla Eduardo Liceaga de la SSA; Ministro Protector de la Infancia, Medalla Beneméritus y Gran Cruz de la Legión de Honor de Francia, así como también oficial de la Orden del Mérito, en Italia.

Obtuvo la Medalla por Servicios Distinguidos, otorgada por la Secretaría de la Defensa Nacional; el Collar de la Orden Rodolfo Robles, de Guatemala, y la Gran Banda de la Orden del Tesoro Sagrado, de Japón. Fue nombrado doctor honoris causa por las universidades autónomas de Nuevo León y Autónoma de Sinaloa; la Universidad de Occidente, la Universidad Autónoma del Estado de México:

Medalla al Mérito Militense con Espada, Orden Soberana y Militar de Malta; en octubre de 2006 recibió la Medalla Belisario Domínguez, que confiere anualmente el Senado de la República;  el Tlacuillo de Oro  por el grupo de intelectuales de México; el Collar de la Orden Rodolfo Robles de Guatemala, y la Primera Orden del Tesoro Sagrado, conferida por el emperador de Japón. En 2012 fue distinguido con el premio Doctor Guillermo Soberón Acevedo. Como reconocimiento a sus más de 30 años dedicados a mejorar la salud de los mexicanos, se develó un busto en su honor en la plaza de médicos ilustres del Centro Médico Nacional Siglo XXI. En 2013, recibió de manos del presidente Enrique Peña Nieto la condecoración Doctor Ignacio Chávez, por su humanismo médico y sus aportaciones en el campo de la administración sanitaria asistencial. En virtud de su gran trayectoria profesional y de su trabajo al frente del Patronato Nacional de CIJ, el 12 de junio de 2013 la exsecretaria de Salud, doctora Mercedes Juan, encabezó un homenaje en su honor y en  conmemoración al 70 aniversario de la Secretaría de Salud; el 23 de octubre de ese mismo año se develó un busto  como prominente profesional en la explanada de médicos ilustres del patio central de esa institución.

Fue autor de numerosos artículos científicos y de libros, tanto propios como en coautoría, entre los que destacan Manual de Infectología (1973), La salud de los mexicanos y la medicina en México (1977), Salud para todos. ¿Utopía o realidad? (1989), La ciencia en la Revolución francesa (1991), Investigación clínica: cenicienta y ave fénix (1987), El cólera (1993), Sistemas Nacionales de Salud en las Américas (1994) e Italia en la Medicina (1997).

Carmen Aída Guerra Miguel