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I. A reserva de dar noticia detallada del tercer y último tomo de: País de un solo hombre: el México de Santa Anna, de Enrique González Pedrero, ante los acontecimientos políticos que derivaron en la victoria legítima del candidato de la terca oposición lópezobradorista, no está por demás precisar la matriz ideológica y política del sistema presidencialista mexicano. Así que, tras las once veces de Santa Anna (Will Fowler: Santa Anna: ¿héroe o villano? editorial Crítica) y las repetidas de Porfirio Díaz, no hay duda que ambos son raíces de lo que ha sido el PNR-PRM-PRI, hasta la integración de los colaboradores-empleados de López Obrador. Quien por cierto salió del priismo sui géneris, es decir: muy especial, peculiar y particular del que practicó el mismo González Pedrero; cuando intelectual, académico y político fue miembro del PRI de 1950 a 1997 y ocupó cargos administrativos en el poder presidencialista, fue dos veces senador y gobernador de Tabasco. Estado donde López Obrador fue presidente del PRI, luego del PRD, para después fundar Morena y escalar la Presidencia de la República.

II. Así, pues, la matriz y crisol del actual presidencialismo, es el santaanismo-porfirismo-priista. Casi todos los funcionarios han sido de hechura priista con raíces en lo que ha sido el “país de un solo hombre”. López Obrador, ya con su semilla de inconformidad con el pragmatismo priista, se formó en el González-pedrerismo de 1982-1987, y después decidió visionariamente seguir otro pragmatismo para intentar por tercera vez la candidatura presidencial. Con ilegalidades electorales el priismo, ya desde 1946 refundado con sus nuevas siglas, impuso sucesor tras sucesor de Miguel Alemán a Enrique Peña. Con las concesiones que hizo Ernesto Zedillo a la derecha para los gemelos Vicente Fox-Felipe Calderón y éste favoreciendo a Peña. Y quien finalmente fue derrotado en elecciones legales y legítimas por el arrastre popular-populista de López Obrador, salido de la matriz de “un solo hombre” del tradicional presidencialismo, al que Cosío Villegas dedicó sus mejores páginas en su: Historia Moderna de México (en diez tomos) y sus ensayos y trabajos periodísticos.

III. Así, hemos tenido un centralismo presidencialista, con descentralización relativamente federalizada con los gobernadores (casi todos resultando desgobernadores), y presidencias municipales con la transformación de la capital del país en otra entidad del Estado unitario y Estado federal. Todo indica que López Obrador no negará “la cruz de su parroquia”. Y más cuando también, si bien con plena legitimidad como no había desde hace 72 años, lleva visos de que seguiremos siendo “país de un solo hombre”, como González Pedrero nos explica en su investigación histórica y como directo “educador” de López Obrador; quien además está siguiendo los pasos del tradicional presidencialismo con sus originales propuestas para desterrar la corrupción, la burocratización, descentralización geográfica, honradez para la austeridad y un estado, gobierno y sociedad-pueblo con más democracia directa frente a la democracia representativa.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Miércoles, 08 de Agosto 2018

 

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