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I. Ya metió la mano autoritaria Andrés Manuel López Obrador en el Congreso al nombrar a Héctor Vasconcelos como coordinador de la Comisión de Relaciones Exteriores en el Senado, y a Ricardo Monreal como coordinador de los diputados morenistas. Es su facultad designar a sus empleados-colaboradores en las secretarías del despacho presidencial, pero no a lo descarado hacer lo que hicieron priistas y panistas: imponer coordinadores en bancadas legislativas. Que meta cuñas a Olga Sánchez Cordero y quite a Vasconcelos de titular de Relaciones Exteriores para poner a Marcelo Ebrard, es parte de su facultad y encaja en su juego político. Como nombrar de facto a Alfonso Durazo en Seguridad y quitarlo en cuanto no dé resultados a los 100 primeros días, porque las consecuencias delincuenciales no pueden esperar los tres años de gracia que pide quien no será inquilino ni de Los Pinos ni de Palacio Nacional, rentando para vivir una casa cercana a este último, para iniciar sus reuniones a las 6 de la mañana, de domingo a sábado.

II. Obtener la mayoría legislativa en las dos Cámaras no le da derecho a López Obrador para abusar del poder, reuniendo al Ejecutivo Federal con el Poder Legislativo. Esto sería priismo. Y entonces, la “Cuarta transformación” es simple discurso para invocar fantasmas del pasado y no ejemplos a seguir para reconstruir la vida de la Nación. De esta manera, la democracia representativa está siendo corrompida mucho antes de tomar posesión; presagio de que en cuanto tenga la banda presidencial desenfundará el abuso del poder, en contra de sus constantes invocaciones a desterrar ese método antidemocrático. El Congreso no es parte del poder presidencial. Debe haber separación de poderes, con la prensa como contrapoder. De lo contrario, vamos a más de lo mismo y peor. En cuanto a Ricardo Monreal Ávila, éste fue priista de corazón y nómina, hasta que ese partido no le siguió dando cargos para alcanzar su ambición: la Presidencia de la República (que ya disputa a Ebrard, Sánchez Cordero y dos que tres más). Él cree que es de izquierda, pero ha sido oportunista y marrullero.

III. Llegó al PRD y luego se mudó a Morena vendiéndole caro su apoyo al entonces candidato presidencial López Obrador. Así, ha conseguido ser coordinador de los senadores, para mayoritear las iniciativas de ley que proponga AMLO –de carácter keynesiano lo sepa o no–, para crear un estado de bienestar favorable al pueblo y cumplir con lo prometido. Pues bien, esta “Chucha cuerera” dice que los senadores y diputados de Morena no usarán la fuerza del Congreso de la Unión para aprobar las reformas constitucionales (Adriana García.- El Universal: 19/VII/18). Con sus aliados y el fraude, el priismo siempre lo hizo. Pero Morena sí tiene la fuerza de una “aplanadora” para mayoritear lo que les mande el presidente de la República y aprovechar la oportunidad de “hacer historia” en los primeros tres años, dos más para consolidar y el último para hacer las sumas y restas de su programa. Monreal dice que sólo echarán mano de la “aplanadora” para hacer el bien, como el priismo lo hizo para el mal. Cuestión de enfoques.

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Martes, 07 de Agosto 2018