Autor:

I. Corre parejo a los derechos y garantías de las libertades de expresión, el derecho de réplica a las críticas, con cuyo haz se constituye el derecho a la información para cuestionar a los funcionarios en cualquiera de los poderes federales, estatales y municipales; parejo al resto de quienes desempeñan otra función institucional, autónoma, descentralizada y desconcentrada. Resulta que me ocupé del problema de la exauditora: Muna Dora Buchahin, en virtud de que su despido se dio en el contexto de descubrir millonaria corrupción de los funcionarios peñistas Meade Kuribreña y Rosario Robles, cuando ambos –por separado– estuvieron al frente de Sedesol. La información fue que Muna Dora había sido cesada por quien ahora sé que se llama David Rogelio, con los apellidos Colmenares Páramo y el título de “Lic” sin precisar qué licenciatura; firmando tal réplica la Dirección de Relaciones Institucionales y Difusión, cuyo titular no da la cara, con su nombre al menos.

II. Se me dice que la citada auditora fue dada de baja porque, entre otras cosas, carecía de “una total confianza” por parte de la “nueva administración de la ASF que encabeza el Lic. David Rogelio Colmenares Páramo”. Que es, para ilustrarme (cosa que ya sabía) el órgano técnico de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Y que las actividades profesionales y personales de Muna Dora están siendo investigadas por dicha comisión desde el pasado 22 de mayo. Sin embargo, no conozco ningún fallo ni menos sanción alguna, lo que no fue obstáculo para que don David Rogelio haya decidido cesarla; porque se me dice que lleva a cabo una reestructuración en la dependencia, para “obtener resultados más efectivos y contundentes en la lucha contra la corrupción”. Pregunto: ¿ella cometió algún acto de corrupción? Después, se me receta que la ASF “goza” de un sinnúmero de reconocimientos, que la hacen acreedora a una credibilidad impecable por su “transparencia, legalidad y eficiencia”. Lo cual este columnista nunca puso en duda.

III. Lo central de mi crítica es que la opinión pública recibió información de que quien exhibió una presunta malversación de millonarios fondos públicos fue inexplicablemente cesada. Y ahora me entero, por la amable réplica, que fue una medida autoritaria de don David Rogelio, ya que la Comisión de Vigilancia no ha emitido su fallo. Luego entonces prevalece una arbitrariedad aunque haya sido a la luz de la “reestructuración” de la ASF, y se argumenta que el señor Colmenares Páramo, con su espada desenvainada para tener “una total confianza para el desempeño de las labores” de Muna Dora, la despidió ipso facto cuando en el desempeño de su labor ella puso en la mira un presunto desfalco millonario, que no ha sido aclarado. ¿Por qué fue despedida antes de conocer el resultado de la investigación de la comisión de vigilancia de la Cámara de Diputados? Antes de recurrir este columnista al instituto de transparencia, espero una segunda réplica para que me enteren de qué fue realmente lo que motivó a don David Rogelio para el fulminante cese de la funcionaria, quien ha declarado ser víctima de una autoritaria y anti-institucional medida para separarla de su función, por haber exhibido una corrupción de malversación de fondos en Sedesol.

Lunes, 06 de Agosto 2018