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En el primer año de gobierno de Alejandro Murat en Oaxaca, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó un posible daño al erario por más de 304 millones de pesos en el sector salud, uno de los más afectados en la entidad desde la administración de José Murat, padre del actual mandatario.

El dictamen del máximo órgano de fiscalización del país revisó el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA) y descubrió que 304 millones 739 mil 100 pesos no habían sido operados de manera ordenada, eficiente y transparente.

El sector salud oaxaqueño es uno de los más abandonados del país; en la capital del estado, la crisis llevado a los médicos y personal de las clínicas de los Servicio de Salud de Oaxaca a manifestares por la falta de recursos como medicamentos y material de curación.

La Auditoría Cumplimiento Financiero: 2017-A-20000-15-1176-2018, integrada en el Informe Individual del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2017 revela que 264 millones 31 mil 554 pesos, el 86 por ciento del total de las irregularidades, no tuvieron documentación comprobatoria que acredite el ejercicio de los recursos.

En febrero pasado, el entonces secretario de Salud, renunció a su cargo tras protestas de trabajadores, que exigían mejores condiciones en sus fuentes de trabajo, en su lugar Donato Casas Escamilla.

Érika Ramírez

 

 

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