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Durante el 2016, se identificaron 8 mil 500 personas víctimas de trata de personas en México, según la Organización Internacional para las Migraciones. De esta cifra, el 43 por ciento correspondía al género femenino; 14 por ciento eran niñas y niños; el 87 por ciento fue trata trasfronteriza y el 80 por ciento fue trata con fines de explotación laboral.

La trata de personas es “el reclutamiento, el transporte, la transferencia, acogida o el recibo de personas, por cualquier medio, para el trabajo o servicios forzado, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o la remoción de órganos”, de acuerdo con el Protocolo completo de la Organización de las Naciones Unidas contra la trata de personas.

Este delito se encuentra por debajo de otros crímenes, como el narcotráfico y el tráfico de armas. Por lo que “estamos comparando que es lo mismo cambiar una persona que vender una grapa o un arma”, dijo la maestra Denisse Velázquez Galarza durante una teleconferencia en el marco de la Conmemoración del día mundial contra la trata.

También mencionó que es necesario entender cómo funciona la trata y cómo se diferencia de otros delitos para poderla perseguir e investigar de manera efectiva. “Muchas veces nada más identificamos […] la parte de la explotación y no estamos identificando a la persona que enganchó, a quien los estaba trasladando. Toda esta cadena la perdemos de vista y nos centramos en la última partecita”.

Tenía 19 años cuando conoció a la Güera, ella era “la enganchadora de ellos”. Gracias a ella conoció a un hombre, “era un tipo guapo, alto, de ojos bonitos, blanco, pelo rubio, cuerpazo. A mí me daba joyas, dinero, ¡uff! No sabía dónde estaba entrando, ni dónde iba a caer. Nos casamos […] y cuando nació mi niña dijo: ahora sí vas a trabajar. El trabajo era prostituirse”, cuenta un testimonio de trata atendido por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

De acuerdo con Mariana Wenzel González, director general de la Asociación contra la Trata Humana en la Sociedad, existen distintas formas de explotar a la gente, no sólo de manera sexual. “Es un delito que no respeta sexo, género, edad, nacionalidad. Todos y todas podemos ser víctimas de trata”, agregó Denisse Velázquez.

Aseneth Hernández