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I. Empezando por Andrés Manuel López Obrador (su esposa e hijos) y de todos y cada uno de los morenistas con cargos en la Presidencia de la República; senadores, diputados federales, gobernadores, jefe de gobierno de la Ciudad de México, alcaldes y diputados. Es decir, todos aquellos que salieron electos (presidentes municipales, etcétera) en la arrolladora concurrencia de los ciudadanos que avalaron la elección del partido de Movimiento de Renovación Nacional, han de exhibir sus bienes muebles e inmuebles. Su participación en empresas; sus pensiones o jubilaciones. En fin, queremos saber su patrimonio y que sea verificado por la Auditoria Superior de la Federación, órgano respectivo del Congreso de la Unión. Se trata de que Morena haga honor a lo prometido por su líder y ya victorioso en las elecciones, rumbo a ser legalizada su legitimidad por el Tribunal Federal Electoral. El combate a la corrupción empieza por saber con lo que llegan, puesto que no lo hacen con una mano atrás y otra por delante.

II. Alfonso Durazo, verbigracia, es socio de una empresa gasera en Sonora. El señor Marcelo Ebrard tiene su guardadito. Alfonso Romo el suyo. La Olga Sánchez Cordero goza de una jugosa pensión. La señora Lily Téllez, exlocutora, también es dueña de un patrimonio. Esteban Moctezuma esconde el suyo. Y así no pocos de los elegidos por el presidente electo, para que no salgan después con fortunas mal habidas. Víctor Villalobos, el que va a Sagarpa (si antes no acepta y nombra a su sucesor), tiene cola que le pisen por la promoción de los transgénicos y tener su fortuna sonorense. No hay ninguno pobre, aunque el tabasqueño haya estado abanderando a los pobres y juraba: “primero los pobres” y “no les fallaré”. Que detallen lo que tienen ante fe notarial y una inspección-comprobación ante la Auditoría. El lema con el que se apoyó durante toda su campaña sobre el combate a la corrupción, no es solamente quitarle la pensión a los expresidentes y que como presidente ya en funciones prometa ganar la mitad de lo que ha estado recibiendo Enrique Peña.

III. Necesitamos saber con cuánto llegan los que llegan. Y que se abstengan de recibir obsequios en su onomástico, cumpleaños y regalos de Navidad. Que desaparezcan los comedores de las oficinas de los secretarios y subsecretarios. Honrados y punto. Honestos, como les gusta decir. Durazo es dueño de casas desde que fue priista, panista y ahora morenista. Ebrard se fue al autoexilio por lo de la corrupción en la Línea 12 del Metro. Y hasta la fecha no ha rendido cuentas, llamándose perseguido de Peña porque –dicen– filtró la información de la “casa blanca” y –también dicen– un parte médico sobre un suicidio. El punto es que los del primer círculo morenista están absolutamente obligados a informarnos sobre el patrimonio con el que cuentan. No se debe dejar “para después”, porque se pasa el tiempo y nos salen con que fue a “Chuchita a la que bolsearon”. Y al que sorprendan por haber escondido algo o argumente que se le olvidó o que no sabía, de inmediato lo cesen y le interpongan la denuncia penal correspondiente. Sólo de esta manera se acabará con el: “perdón y olvido”.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Miércoles, 01 de Agosto 2018